El PSOE de Valga presume de plan de empleo y critica el “mutismo” del PP.

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Creen que el alcalde ofrece poca información y desean que la convocatoria sea transparente.

El grupo municipal socialista de Valga destaca que fue este partido, una vez tomadas las riendas de la Diputación, el que puso en marcha el plan de conservación y funcionamiento de bienes y servicios municipales, que en esta localidad conlleva una subvención de 46.000 euros para contratar a 24 trabajadores durante dos meses.

Dicen en el PSOE que “los salarios serán de unos 900 euros, frente a los 400 que se abonaban con anterioridad”, cuando era el PP el que gobernaba el ente provincial. Y dicho esto lamentan que “a día de hoy todavía no conocemos las condiciones que pondrá el Concello” para seleccionar al personal.

En el PSOE critican así el “mutismo” del gobierno que dirige el conservador José María Bello Maneiro, “ya que constantemente impide a los vecinos el acceso a la información sobre este tipo de convocatorias”. Demandan “que este mutismo no sea el origen de una selección de personal poco transparente”.

Faro de Vigo

Valga promete una “noche de terror” en la Biblioteca.

El Concello de Valga anuncia para el día 29 la celebración de una “Noche de terror en la Biblioteca”. Es una actividad para quince niños de 11 a 13 años dispuestos a pasar la noche en el Auditorio Municipal de Cordeiro, donde participarán en talleres de calabazas, dramatizaciones de cuentos de misterio y proyecciones de cine de miedo antes de irse a dormir -los que puedan- a eso de las dos de la madrugada y levantarse a las 10 horas para desayunar. Deben inscribirse antes del día 26.

Faro de Vigo

«Cada vez hai máis gaiteiros».

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De visita en el obradoiro de instrumentos tradicionais «o xaneiro».

En Valga, Luis Miguel Sanmarco se ha construido una vida a base de madera y música

En algún lugar del taller de Luis Miguel Sanmarco tiene que haber un lápiz de carpintero. Uno de esos lápices gruesos y rojos que los viejos artesanos de la madera utilizaban tanto para hacer marcas en las piezas en las que trabajaban, como para hacer anotaciones en pedazos de papel. A primera vista no vemos ese útil por ningún lado. Pero nos lo imaginamos. Porque en el Obradoiro de instrumentos tradicionais de O Xaneiro (Valga) te esperas un instrumento así. Este lugar es uno de esos sitios que permiten revivir aquel pasado, no tan lejano, en el que el mundo giraba menos rápido, menos desquiciado.

Luis, enfundado en una bata de trabajo azul, es un hombre de treinta y tantos años que se declara afortunado. A fin de cuentas, dice, el suyo es un oficio «idílico», y él, una de esas personas a las que se le dibuja una sonrisa en la cara cuando se acerca la hora de ponerse manos a la obra. «Con isto non te fas rico, pero compénsalo cada mañá, cando te levantas e vés con alegría para o taller, sabendo que vas chegar, tocar a madeira, os materiais todos…».

Conste que el camino que lo trajo hasta aquí, que lo convirtió en timonel del barco de O Xaneiro, estuvo lleno de reviravoltas. Luis nació con la música en el alma. A los seis años empezó a tocar la gaita y después, en la escuela de música de Valga, el clarinete. Estudió Bachillerato y, cuando lo remató, le llegó la hora de decidir qué quería ser de mayor. Entonces -aún no sabe muy bien el porqué- hizo electricidad. Con el tiempo descubriría que aquella rama de FP que inició sin especial alegría no le iba a servir más que «para aforrarlle uns cartiños á familia e aos amigos».

Con el título bajo el brazo y sin trabajo, Luis volvió a pensar qué quería ser de mayor. Y esta vez se dejó guiar por su instinto de gaiteiro -además de facedor de gaitas, toca en el grupo folk Alvariza- y puso rumbo a la Escola de Artes e Oficios de Vigo. Allí aprendió con Carlos Corral, un maestro cuyo taller rivaliza -en el buen sentido del término- con el de la familia Seivane. Luis, como es lógico, entronca con la tradición de Corral. «Din que as de Seivane son gaitas femia e as de Corral, macho, porque teñen máis corpo, máis potencia».

En cualquier caso, destaca Luis, cada gaita es un mundo porque cada gaiteiro es único. «Nisto non hai un cánon. Todo depende. Cada músico ten un instrumento perfecto diferente», sentencia el artesano. Cuando un cliente llega por la puerta -y de eso hay que dar gracias al boca a boca, que es el que alimenta el taller- Luis no tiene prisa.

No es bueno tenerla. Luis escucha, escucha y vuelve a escuchar, hasta que tiene claro qué es lo que quiere el gaiteiro que tiene delante. Hay quien quiere un instrumento sencillo, hay quien lo quiere rotundo, hay quien lo pide con más adornos y quien lo ha soñado desnudo.

El proceso
«? unha das cousas que máis me gusta. Darlle voltas e máis voltas ata que atopas a forma de facer o que che piden». Luis, como artesano que es, también pone sus condiciones. En su taller ni se tiñen las maderas, ni se anilla con plástico. «Non me gusta», dice encogiéndose de hombros. Y no hacen falta más explicaciones.

En el taller, una colección de piezas de madera perfectamente apiladas espera que llegue la hora de la metamorfosis. Hay madera de boj, de bubinga o de granadillo. «Os mellores instrumentos de corda son os de granadillo, así que unha gaita deste material é lo más de lo más», cuenta el maestro artesano. Relata que, como la madera es un material vivo, entre proceso y proceso «hai que deixala repousar».

Así que si usted quiere un instrumento con la firma de O Xaneiro, ármese de paciencia: la espera media es de seis meses. Algunos clientes, incluso los que saben que estas cosas llevan su tiempo, se impacientan. «Ese é o maior estrés que teño, cando me apuran», dice Luis con una carcajada. Esa calma la trae trabajar por encargo, informando a los clientes de que las prisas no caben en este taller de Valga. Porque las cosas hay que hacerlas despacio, poniendo el corazón y la cabeza, para lograr que cada pieza «sone un pouco mellor que a anterior. So con conseguir iso, xa son feliz».

Por eso, se niega a seguir el consejo de sus amigos de «aumentar a producción. Pero o meu non é facer gaitas en serie», señala Luis. ¿Pero hay mercado para tanto? La respuesta es rotunda. «¡Pero se cada vez hai máis gaiteiros, cada vez hai máis xente nova!», exclama. No solo hay más gente que toca, si no que cada vez hay más gente que lo hace bien porque «nestes momentos, hai moi bos mestres de gaita, moi preparados». Así que este instrumento, incono de Galicia, parece tener aseguradas mil primaveras más. Mil primaveras en las que seguirá sonando, vivaz para alegrar las fiestas, solemne y grave en la hora de los entierros.

Cada pieza lleva su tiempo: la espera media es de unos seis meses de trabajo.

La Voz de Galicia

Los productores de pimientos de Herbón ultiman la cosecha.

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Antonio Martínez muestra los pimientos que apañó ayer.

Empezamos en mayo la campaña de producción de pimientos de Herbón en los invernaderos de la marca Evangelina y Gómez y, a quince días de que concluya la comercialización con la etiqueta de la Denominación de Origen Protegida (DOP), a la que está adscrita esta explotación, ayer los productores padroneses de esta firma seguían recolectando pimientos en las instalaciones a cubierto en las que todavía no arrancaron las plantas para dar paso a otros cultivos como lechuga.

Los cultivadores de esta marca aún apañan pimientos tres o cuatro días por semana, unos 50 kilos diarios, explica uno de ellos, Antonio Martínez. No tiene queja de la campaña: fue «boa» en cantidad (llevan envasadas unas 11.000 bolsas con la DOP) y en calidad y, sobre todo, en su caso notaron que «houbo moita demanda» de pimientos de Herbón. Incluso en los picos de más cantidad, en la firma Evangelina y Gómez «démolos pementos vendido nos nosos mercados de sempre», en la comarca de Santiago, cuenta Antonio Martínez. Ahora, a mediados de octubre, la demanda empieza a «floxear un pouco», pero recuperará tan pronto en el mercado empiece a escasear el producto, una vez que muchos cultivadores ya están acabando la producción de este año, según explica este vecino de Herbón. En su caso, tienen previsto producir pimientos hasta diciembre.

Cantidad y calidad y, además, la marca Evangelina y Gómez no tiene queja del precio al que se vendieron este año los pimientos de modo que Antonio Martínez asegura que «se aguantou o prezo». A la par que recolectan en los invernaderos que aún tienen plantas (al aire libre ya tienen todo arrancado), esta firma ya hizo los viveros de plantas para cubierto de la próxima campaña y tiene plantados invernaderos con lechuga, coliflor y repollo. También tienen que cubrir los invernaderos rotos con plásticos nuevos y hacerlo antes de diciembre, mes en el que esta explotación dejará descansar la tierra y aprovechará para desinfectarla, antes de iniciar el proceso para una nueva campaña.

Y, quizás, en ese mes haya descanso para estos productores.

La Voz de Galicia