El PP quiere menos bolardos y más club náutico,

Vidal Seage carga contra Tocino por la obra en la N-550 y la ausencia de avances en la sede deportiva.

Los bolardos instalados en Pontecesures. |  Noé Parga
Los bolardos instalados en Pontecesures.

El Partido Popular de Pontecesures, grupo mayoritario de la Corporación, vuelve a quejarse, desde la oposición, por la labor del bipartito que conforman BNG y PSOE.

Esta vez en relación con la instalación de bolardos en la carretera N-550, al considerar que los vecinos salen perjudicados.

Fue el portavoz municipal del PP, Juan Manuel Vidal Seage, quien sacó a relucir nuevamente este asunto en el último pleno de la Corporación, en el que quiso hacerse eco «del enorme malestar de los cesureños por esta obra de supuesta mejora de la seguridad viaria».

El conservador lamentó que la actuación no fuera consensuada con los ciudadanos y atacó a la alcaldesa, Maite Tocino, reprochándole que ella misma «califica la obra de ‘desastre’ pero no hizo nada por remediarlo, demostrando su nula capacidad de gestión y su debilidad política, a pesar de tener en el gobierno la muleta de un edil socialista», y por tanto del mismo partido que el Gobierno de España, que financió la obra.

Club Náutico

Pero no fue la única reprimenda de Seage, pues también atacó al bipartito en relación con la ansiada ampliación y modernización del Club Náutico Pontecesures, preguntando en el pleno «si sigue vigente el compromiso de cofinanciación por parte de la Xunta» y tratando de conocer las gestiones realizadas por el actual ejecutivo pontecesureño.

Explican en el PP que «ante las respuestas de la alcaldesa, diciendo que está redactando un nuevo proyecto, ‘más austero», Vidal Seage advierte de las incongruencias de Maite Tocino, ya que en el mismo pleno, admitió que la redacción no está contratada y que se está perfilando; y tampoco respondió si se incluirá el acondicionamiento del espacio exterior».

Esto quiere decir que «llevamos veinte 20 meses de mandato y lo único que se hizo en relación con este proyecto tan importante fue descartar todo el trabajo realizado en el mandato anterior», precisamente cuando Vidal Seage era el alcalde.

Faro de Vigo

𝐈𝐧𝐚𝐮𝐠𝐮𝐫𝐚𝐜𝐢ó𝐧 𝐝𝐚 𝐞𝐱𝐩𝐨𝐬𝐢𝐜𝐢ó𝐧 𝟏𝟓𝟎 𝐚𝐧𝐨𝐬 𝐝𝐚 𝐜𝐡𝐞𝐠𝐚𝐝𝐚 𝐝𝐨 𝐅𝐞𝐫𝐫𝐨𝐜𝐚𝐫𝐫𝐢𝐥 𝐚 𝐆𝐚𝐥𝐢𝐜𝐢𝐚

A alcaldesa de Pontecesures, Maite Tocino Barreiro e o Presidente da Asociación Compostelana de Amigos do Ferrocarril, inauguraron hoxe a exposición conmemorativa 𝐞𝐧 𝐭𝐨𝐫𝐧𝐨 𝐨 𝟏𝟓𝟎 𝐚𝐧𝐢𝐯𝐞𝐫𝐬𝐚𝐫𝐢𝐨 𝐝𝐚 𝐥𝐢ñ𝐚 𝐂𝐨𝐫𝐧𝐞𝐬-𝐂𝐚𝐫𝐫𝐢𝐥, 𝐚 𝐩𝐫𝐢𝐦𝐞𝐢𝐫𝐚 𝐥𝐢ñ𝐚 𝐟𝐞𝐫𝐫𝐞𝐚 𝐠𝐚𝐥𝐞𝐠𝐚, 𝐢𝐧𝐚𝐮𝐠𝐮𝐫𝐚𝐝𝐚 𝐞𝐧 𝟏𝟖𝟕𝟑.

A alcaldesa destacou a importancia do tren como principal vía de chegada e partida de mercadorias ó longo da historia da nosa vila e a importancia do mesmo, tamén, no tráfico de pasaxeiros, incidindo na necesidade de apostar por este medio de transporte para os desplazamentos cotiás e 𝐢𝐧𝐬𝐢𝐬𝐭𝐢𝐧𝐝𝐨 𝐧𝐚 𝐧𝐞𝐜𝐞𝐬𝐢𝐝𝐚𝐝𝐞 𝐝𝐞 𝐞𝐬𝐢𝐱𝐢𝐫 𝐮𝐧𝐡𝐚𝐬 𝐢𝐧𝐟𝐫𝐚𝐞𝐬𝐭𝐫𝐮𝐜𝐭𝐮𝐫𝐚𝐬 𝐟𝐞𝐫𝐫𝐨𝐯𝐢𝐚𝐫𝐢𝐚𝐬, 𝐟𝐮𝐧𝐝𝐚𝐦𝐞𝐧𝐭𝐚𝐥𝐦𝐞𝐧𝐭𝐞 𝐝𝐞 𝐜𝐞𝐫𝐜𝐚𝐧í𝐚𝐬, 𝐚𝐱𝐞𝐢𝐭𝐚𝐝𝐚𝐬 á𝐬 𝐧𝐞𝐜𝐞𝐬𝐢𝐝𝐚𝐝𝐞𝐬 𝐝𝐚 𝐬𝐨𝐜𝐢𝐞𝐝𝐚𝐝𝐞.

O presidente da ACAF fixo un percorrido detallado pola historia e evolución da primeira liña ferrea galega e insisteu, tamén, 𝐢𝐧𝐬𝐢𝐬𝐭𝐢𝐧𝐝𝐨 𝐧𝐚 𝐧𝐞𝐜𝐞𝐬𝐢𝐝𝐚𝐝𝐞 𝐝𝐞 𝐞𝐬𝐢𝐱𝐢𝐫 𝐮𝐧𝐡𝐚𝐬 𝐢𝐧𝐟𝐫𝐚𝐞𝐬𝐭𝐫𝐮𝐜𝐭𝐮𝐫𝐚𝐬 𝐟𝐞𝐫𝐫𝐨𝐯𝐢𝐚𝐫𝐢𝐚𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐩𝐞𝐫𝐦𝐢𝐭𝐚𝐧 𝐜𝐨𝐧𝐞𝐜𝐭𝐚𝐫 𝐚𝐬 𝐩𝐫𝐢𝐧𝐜𝐢𝐩𝐚𝐢𝐬 𝐯𝐢𝐥𝐚𝐬 𝐞 𝐜𝐢𝐝𝐚𝐝𝐞𝐬 𝐠𝐚𝐥𝐞𝐠𝐚𝐬 𝐞𝐧𝐭𝐫𝐞 𝐞𝐥𝐚𝐬 𝐞 𝐜𝐨 𝐩𝐚í𝐬 𝐯𝐞𝐜𝐢ñ𝐨, 𝐏𝐨𝐫𝐭𝐮𝐠𝐚𝐥.

A mostra poderá visitarse 𝐚𝐭𝐚 𝐨 𝟐𝟓 𝐝𝐞 𝐦𝐚𝐫𝐳𝐨 na Casa do Concello en horario de 09:00 a 14:00.

Las asignaturas pendientes de la N-550.

Las demandas de mejora de la seguridad en esta carretera aumentan debido a los baches que presenta el firme

Francisco lleva sesenta años, dice, viviendo al pie de la N-550, muy cerca de donde Caldas y Valga se dan la mano. Ha sido testigo de los cambios que ha experimentado la vía con el paso de los años y parece bastante convencido de que esos cambios no siempre han supuesto una mejora, un progreso. «A última vez que asfaltaron dixeron que ían mellorar o aglomerado… Pois así está a estrada toda», dice este hombre que, cargado de años y de trabajos, busca cada día el punto con mejor visibilidad de la zona para cruzar la carretera nacional y llegar a las fincas en las que lo esperan las faenas del invierno. Antes de irse, asegura que el estado de la carretera «non debería ser legal». El aglomerado está suelto en algunas zonas «e se pasa un camión e salta unha pedra e lle dá a un coche que estea aparcado… Porque saltan moito», pregunta y afirma mientras comienza a moverse por un arcén casi inexistente.

La N-550 fue diseñada en la década de los cuarenta del siglo pasado, con sus límites en A Coruña y Tui, pensada para unir las principales poblaciones que le salen al paso. Su trazado, como el de cualquier vía de estas características, generó problemas: la franja de asfalto se ha convertido en un obstáculo que los pueblos tienen que sortear para mantener su cotidianeidad. En los ámbitos más urbanos se han establecido, hace ya años, algunas soluciones: semáforos y pasos de peatones en zonas como Ponte Valga o en la plaza de Pontevedra de Pontecesures, un paso elevado en la otra punta de esta misma localidad del Baixo Ulla… Pero si en esos lugares los pasos de peatones son escasos, en zonas más rurales, directamente, no existen, de ahí que personas como Francisco se jueguen el tipo cada día para cruzar la nacional desde lugares a los que han de llegar por arcenes que en ocasiones tienen centímetros de ancho. Ni siquiera los tramos en los que son habituales los peregrinos se salvan de esa realidad.

Esas mismas carencias se observan en Ponte Valga, donde las aceras se achican hasta límites inverosímiles y no hay lugares señalizados para cruzar la carretera. Hace más de siete años, el Concello que dirige Bello Maneiro ya llamó la atención del Gobierno central sobre esa cuestión y pidió el pintado de pasos de peatones en varios puntos de la localidad, así como la creación de una senda peatonal en A Medela. Se sigue a la espera. Lo que sí se han acometido, recientemente, han sido trabajos para reordenar aparcamientos y aceras en Pontecesures. Buena falta hacía.

Está claro que la N-550 no es una carretera pensada para las personas, nunca lo fue. Se trata de una vía diseñada para los vehículos y el tráfico rodado, pero parece que de un tiempo a esta parte, la vía tampoco está a la altura de las circunstancias en ese ámbito. Aunque no es un desastre continuo, la capa de rodadura presenta zonas especialmente castigadas y deterioradas. En muchos puntos la superficie está desgastada, con el aglomerado suelto en tramos más o menos largos.

En muchos otros puntos del recorrido entre Caldas y el límite de la provincia de A Coruña, la herida en el asfalto es mucho más profunda, formando baches que, quienes los conocen, intentan sortear, aunque eso suponga invadir el carril contrario. Ocurre en Pontecesures, en la curva situada sobre la vía del tren, entre la gasolinera junto al Ulla y del edificio de la casa consistorial. Muy cerca, en resumen, de donde se ha colocado el nuevo radar de tráfico. Este puede conseguir reducir la velocidad, pero el gesto automático de los conductores para esquivar el bache solo se arreglará cuando este desaparezca. Socavones similares a ese se encuentran a lo largo de toda la N-550 entre Caldas y Pontecesures.

La Voz de Galicia

Fran Vieites: «Todo lo que viví en el Celta me ha llevado a ser quien soy hoy».

El portero bético guarda amigos y grandes recuerdos de su etapa en Vigo

Fran Vieites (Pontecesures, 1999) vuelve el sábado por tercera vez a Balaídos, escenario de las primeras convocatorias en la máxima categoría del hoy portero del Betis. El Celta es un club especial para él por los amigos que conserva, por los grandes recuerdos que le evoca y porque tiene presente que la entidad celeste jugó un papel clave para que llegara a donde está ahora. Siempre agradecido, espera ganar.

—Ya no es la primera vez pero, ¿qué sensaciones le produce volver a Balaídos?

—Siempre es bonito volver a Galicia, reencontrarme con un club en el que he estado, del que guardo grandes recuerdos y muchas amistades. Como equipo volvemos ahí siempre con la ambición de sacar un buen resultado.

—¿Cómo fueron los regresos anteriores?

—Estuve con el Betis en enero del año pasado y también con la selección gallega, en verano. Fue muy bonito. Siempre es bonito tener a la familia en la grada, algo que ahora se repetirá.

 —¿Qué balance hace de su paso por el Celta?

—Siempre es positivo. Guardo un buen recuerdo de todos los sitios en los que he estado,  porque miras hacia atrás con la cabeza alta y con orgullo por lo que conseguí hacer allí, por la progresión que tuve con la gente que trabajé. Fueron esos tres años de juvenil, dos de filial, experiencias con convocatorias, con primer equipo, minutos con filial. Todo lo que viví allí es lo que me lleva a ser hoy en día lo que soy y quién soy. Estoy muy agradecido a todo el mundo de aquí, la verdad. 

—Hablaba de amistades. ¿Quiénes quedan con quienes haya coincidido?

—Aparte de Iker (Losada) y Borja (Iglesias), que son jugadores nuestros cedidos, Claudio (Giráldez) no me llegó a entrenar, pero sí que coincidí en la cantera, como con los Hugos (Sotelo y Álvarez) y toda la camada que hay en el primer equipo. Tengo buena relación con ellos y les guardo muchísimo cariño. Del cuerpo técnico, con Christian (Fernández) coincidí muchos años, también con Nando (Villa) y con Laura (Centoira), que guardo una muy buena relación… Y en el club sigue una persona que considero un gran amigo, (Gael) Potti. Les guardo a todos mucho cariño. Y seguro que me dejo gente. 

—¿Cómo ve a su equipo de cara a la visita a Balaídos?

—Creo que llegamos reforzados. Después de una dinámica de resultados que no eran los que queríamos, estamos volviendo a competir a nuestro nivel La gente que está subiendo de filial está dando un nivel increíble, los estamos intentando aydar un montón y ellos están respondiendo y compitiendo.  Y los jugadores de la primera plantilla se están amoldando también muy bien y dando el nivel para el que están capacitados.

—¿Cómo lleva su rol en el equipo en este momento? 

—Bien, la verdad es que muy bien. Me centro en esforzarme diariamente, que es un lujazo entrenar con esta gente, y en dar mi mejor versión, hacerlo  lo mejor posible en el día a día, ayudar a mis compañeros también. Y después, suele decirse que hay que poner las cosas difíciles al míster, pero creo que es todo lo contrario, tenemos que intentar ponerle las cosas fáciles y que no le tiemble el pulso a la hora de poner uno a otro. Hay que demostrarle que cualquiera que ponga está preparado para competir.

 —¿Y cómo ve al Celta de Claudio Giráldez en general y en este bache concreto en particular?

 —Lo veo muy bien. Claudio es un grandísimo entrenador, una gran persona y está haciendo un gran trabajo ahora mismo ahí, sacando chicos de la cantera que están compitiendo a un nivel increíble también. Es un equipo que juega un fútbol atractivo, con mucha posesión de pelota. Es cierto que no están atravesando la mejor racha de resultados, pero sabemos que no va a ser un partido fácil contra ellos. Juegan en casa, Balaídos es un estadio que también aprieta y sabemos lo complicado que nos lo van a poner. Por eso estamos concienciados de que tenemos que dar nuestra mejor versión para sacar el mejor resultado.

 —Si tuviera que hacer un pronóstico, ¿cree que el Celta va a sufrir por la permanencia o se va a poder salvar holgadamente?

 — Pues no lo sabría decir, pero le deseo lo mejor, porque hay muy buena gente ahí que se lo merece.

 —Aspas es duda, ¿prefieren que no llegue?

—Vamos a competir contra el Celta que salga. Obviamente, sabemos de lo que es capaz Iago, el gran futbolista que es, no lo vamos a descubrir ahora. Juegue o no, intentaremos salir a ganar sabiendo las virtudes de cada jugador. 

 —También coincidió con él. 

—Sí, en algunas pretemporadas, convocatorias, viajes y también con la selección gallega. Guardo un gran recuerdo, siempre me ha tratado muy bien, con mucho respeto.

 —Decía que no le entrenó Claudio pero sí coincidieron en la base del Celta. ¿Qué idea tenía de él?

—Me comentaban cosas muy buenas. Yo estaba en el Juvenil A, con Jorge Cuesta, y los que iban subiendo me hablaban maravillas de él. A veces coincidíamos, me subía alguna vez puntual de la residencia. Pero veías que el trabajo que venía haciendo era muy bueno, que todo el mundo tenía buenas palabras de alguien con ideas muy claras en lo futbolístico y en lo personal, porque lo que prima es que es una gran persona.

—¿Sigue de manera especial al Celta?

—Lo sigo mucho, me gusta ver los partidos de las amistades que guardo allí. Y en mi entorno cercano hay bastantes aficionados al Celta que me van comentando la actualidad y siempre estoy al tanto.

 —¿Cómo ha vivido la vuelta de Iker Losada al club en este mercado?

—A título personal, me meto con él en broma, le digo que me dejó aquí solo, porque también se fue Assane Diao, que era otro de los grandes compañeros que tenía en el vestuario. Iker es un amigo desde hace años y volver a compartir vestuario con él estos meses es lo más bonito que hay. Me alegro mucho que le haya salido esta posibilidad de volver a Vigo porque es lo mejor para él a nivel deportivo y eso también un poco ligado a nivel personal. 

—¿Usted se ha planteado salir cedido desde que está en el Betis?

—Eso lo lleva mi representante. Yo me centro en entrenar y cuando hay algo sobre la mesa, es él que me llama y me comenta. A día de hoy, no se ha dado. Estoy muy feliz en el Betis.

«Recuerdo llegar de Barreiro por los pelos, con Carlos Hugo al volante, en mi primera convocatoria»

Cuando a Vieites le tocó salir del Celta, pensó que demostrarse a sí mismo que había más fútbol fuera. Y lo ha conseguido, llegando a Primera División por otro camino: primero, jugó en el Lugo, y luego, retrocedió a Segunda Federación para incorporarse al Betis con vistas al primer equipo.

 —Retrocediendo a marzo del 2018, ¿cómo recuerda aquella primera llamada del primer equipo en un fin de semana de tres convocatorias para usted?

—Con mucha añoranza, porque las primeras veces siempre son especiales, y más, de aquella manera tan atropellada. Yo había jugado el sábado el derbi contra el Deportivo de División de Honor Juvenil y el domingo, con Jero (Lario) lesionado, estaba de suplente de (Dani) Sotres. Se lesionó Rubén (Blanco) en el calentamiento y me tocó salir corriendo de un vestuario a otro, de Barreiro a Balaídos. Me acuerdo de Carlos Hugo al volante y llegando por los pelos (risas).

—Aquella convocatoria fue con Unzué. ¿Cómo fue su trato con él?

—Tengo un grandísimo recuerdo, como entrenador y como persona. Siempre lo vi con una sonrisa en la cara, trataba a todo el mundo con muchísimo respeto, con ilusión y pasión por lo que hacía. Me alegro mucho cada vez que lo veo en la televisión o en la redes sociales, con el ejemplo que da. Le deseo que esté lo mejor posible y siga sonriendo a la vida.

 —En su momento, ¿fue difícil dar el paso de venir a Vigo?  

—Venía del Bertamiráns, donde estaba muy a gusto. Tenía 15 o 16 años y tuve claro que quería jugar en el Celta por la proyección, la forma de trabajar. Estuve entrenando un día a la semana durante unos meses antes de ir para allí y me sentí muy a gusto con la forma de trabajar, con los compañeros, con los entrenadores. La decisión fue fácil, la verdad. Una vez allí, supuso disfrutar de las mejores condiciones para trabajar, de los mejores profesionales y de unos compañeros a los que guardo un cariño enorme.

 —¿Cómo vivió el fin de esa etapa?

—Fue la primera vez en la que un chico joven ve que tiene que salir de un sitio donde estaba cómodo, cerca de casa, de la familia. Eso te hace madurar y ser más fuerte, tocó asumirlo y buscarse el pan fuera de Vigo, que también hay más fútbol para mostrarse. .

 —Hablaba de adquirir más madurez. ¿Cómo ha evolucionado en este tiempo?

 —En lo deportivo, coges experiencia. Me fui para Lugo, un equipo donde había gente muy veterana a la que siempre intentaba escuchar para sacar lo máximo posible. Y en Segunda, una competición súper dura. En el momento de venir al Betis, también asumí un rol diferente, en el filial, y cada vez que tocaba el primer equipo, trataba de empaparme de todo y dar mi mejor versión día a día. El año pasado, que tuve oportunidad de jugar unos cuantos partidos, también buscaba aprender, seguir mejorando y demostrando lo que había entrenado. Cuando llega la oportunidad de competir en Primera, tienes que dar lo mejor de ti. Como persona, creces en base a las experiencias que vas viviendo; salir de Vigo me hizo madurar y reforzar las amistades que tenía, porque ves que tu te alejas y la gente sigue. También cuando se van ellos, caso de los Fontán u otra gente que ya no está en el club y con los que la amistad sigue siendo fuerte. Te hace darte cuenta de que, vayas donde vayas, lo que eres como persona es lo que va a quedar.

 —Cuando se incorpora al Betis, ¿contemplaba llegar al primer equipo?

—Fue la apuesta que hicimos, de bajar dos categorías, porque el filial estaba en Segunda Federación. La idea era intentar ayudar a cosechar buenos resultados y poder entrenar arriba, viendo si por cualquier situación, entraba en alguna convocatoria con actitud y buen trabajo. Si miro atrás, no contaba con que se diera de esta forma. Las cosas están saliendo bien. Aquí, el trabajo es bueno, los profesionales son increíbles y las instalaciones, perfectas para poder seguir creciendo y mejorando. Si eso se lleva al campo, los resultados solo pueden ser buenos.

—Con lo que comenta, queda claro que está satisfecho en el Betis.

—Sí, sí. Estoy muy integrado, el vestuario es increíble y vas haciendo amistades en la ciudad. Uno se siente muy cómodo cuando lo tratan así de bien. Estoy muy feliz.

—Comentó en alguna ocasión que no le gustan las redes sociales. ¿Por qué?

—Es verdad que no soy muy amigo de ellas, me gusta estar un poco al margen, tranquilo y sin estímulos externos. Digamos que prefiero practicar la presencialidad.

—¿Y cómo vivió en su día que aquel emotivo abrazo a su madre se hiciera viral y fuera tan mediático?

—Fue una de cal y otra de arena. Es precioso poder mostrar el cariño que le guardo a ella en un momento tan importante como era ese derbi; era lo natural que me saliera abrazarla así. Por otro lado, tampoco es de mi agrado exponer a mi familia, me gusta mantener la privacidad de mi entorno y que ellos vivan su vida paralelamente a la repercusión que pueda tener la mía.

—Siempre ha destacado la importancia de su progenitora en su carrera. ¿Qué significado ha tenido ella?

—Es la que me ha apoyado siempre en todo el recorrido que me ha llevado hasta aquí. Estoy seguro de que en lo que me depare la vida, también va a estar, como un apoyo incondicional en las buenas y en las malas. Es quien me aconseja y me guarda. Siempre mira por mi bien, y tener una persona así a tu lado es un disfrute. Se lo digo y siempre le diré que estoy eternamente agradecido por todo lo que ha hecho por mí, por sus esfuerzos, que ahora trato de devolverle para que pueda tener una vida agradable y no darle dolores de cabeza.

La Voz de Galicia