El Colectivo pola Memoria Histórica de Valga celebra este fin de semana su cita anual.

Las jornadas contarán con la historiadora local Lucía Santiago y el recuerdo de Celestino Carbia.

Celestino Carbia Campaña, alcalde de Valga fusilado en 1937
Celestino Carbia Campaña, alcalde de Valga fusilado en 1937.

El Colectivo pola Memoria Histórica de Valga celebrará este fin de semana sus jornadas de memoria democrática, con una programación que incluye una charla el sábado en la Casa da Cultura y un acto de homenaje a Celestino Carbia el domingo.

El programa comenzarán mañana a las 19:00 horas en la Casa da Cultura, con la intervención de la historiadora valguesa Lucía Santiago Sanmiguel, que presentará sus investigaciones sobre las exhumaciones de la fosa de la resistencia antifranquista de Luou, en Teo.

En su trabajo, Santiago coordinó la documentación histórica y la recogida de testimonios de memoria oral que permitieron contextualizar el enfrentamiento de 1948 en el que murieron cuatro guerrilleros de la agrupación de ‘Foucellas’. Además, participó en las labores de coordinación sobre el terreno, facilitando el trabajo conjunto de arqueólogos, forenses y genetistas, y en la atención a las familias durante el proceso.

El domingo 24, a las 13:00 horas, el Cementerio de Cordeiro acogerá un acto de homenaje a Celestino Carbia Campaña, alcalde republicano de Valga detenido tras el golpe militar franquista de 1936 y fusilado el 11 de mayo del año 1937.

Según señala el colectivo, se trata de un reconocimiento necesario a su figura y a los valores que representa: la defensa de la democracia, la dignidad y la justicia en uno de los periodos más oscuros de la historia de Valga. Carbia recibirá además este año un homenaje institucional por parte del Concello, que ya trabaja en la propuesta de dar su nombre a una calle del municipio. 

Diario de Arousa

Cesures solicitó más de 448.000 euros a través de las distintas líneas del Plan + Provincia 2026.

El presidente de la Diputación con la alcaldesa de Cesures
El presidente de la Diputación con la alcaldesa de Cesures.

El Concello de Pontecesures detalla los importes solicitados a través de las líneas I, II, III y IV del Plan + Provincia 2026 de la Diputación de Pontevedra, con un conjunto de actuaciones centradas en la mejora de infraestructuras – donde más fondos se solicitan-, dinamización cultural y empleo que alcanzan los 448.663 euros.

Tal y como refleja el gobierno local, la Línea I, destinada a inversiones y obras, incluye seis proyectos prioritarios. Entre ellos dos actuaciones de mejora ambiental en Redondo y Carreiras para corregir problemas de drenaje y crear una isla de contenedores de basura; la pavimentación de un camino en Carreiras; las obras de mejora de las edificaciones auxiliares del Campo de Fútbol Ramón Diéguez; la humanización de la calle Carlés; y la rehabilitación de las aceras en la calle Rial.

También se contempla la humanización en San Xulián de Requeixo, para el que se solicita la subvención más elevada de las obras enumeradas con 82.459,55 euros dentro del Plan Provincia Extraordinaria, un proyecto que cuenta con una inversión cercana a los 550.000 euros.

Cultura y contrataciones

En la Línea II el Concello solicitó 61.244,06 euros para financiar la Fiesta del Churro, actuaciones en las Fiestas del Carmen y cursos formativos previstos para este 2026.

En cuanto a la Línea III, Cesures recibió una subvención de 59.129 euros para la contratación de funcionarios municipales -dos peones de obra pública y uno de limpieza de edificios-, pero acordó transferir el remanente de esta línea, unos 24.913 euros, a la Línea II y destinar los 10.943 euros de la Línea IV a la financiación de las actuaciones incluidas en la Línea I. 

Diario de Arousa

«Na Tenda Mundial de Padrón facemos familia cos clientes».

El comercio cumplió 40 años con la segunda generación al frente

El 14 de mayo de 1986 abrió en Padrón la Tienda Mundial. Cuarenta años después, el comercio sigue abierto con la segunda generación al frente, apoyada por la primera. Carmen Osorio y su marido Rafael Vaamonde abrieron la tienda después de regresar de Venezuela, donde estuvieron emigrados durante once años y medio y donde llegaron a regentar el restaurante Mundial.

Al regresar, el matrimonio abrió la tienda con el mismo nombre del restaurante, en un edificio situado junto a la iglesia, donde trabajó treinta años antes de cambiarse en 2016 para el actual emplazamiento en la calle de Herreros. Cuando abrió, tenía calzado y ropa de señora, además de Comunión, la única que no han dejado de vender en cuarenta años de modo que, en la actualidad, es un referente en trajes de Comunión, bautizo y arras, además de moda de bebé y ropa interior.

Carmen Osorio, de 69 años, cedió el testigo a su hija Loli Vaamonde, de 48, aunque la primera no está jubilada del todo. La hija se incorporó al comercio hace 30 años, tras acabar los estudios de Bachiller, y ambas aseguran que «facemos familia cos clientes, porque os rapaces teñen que vir a probar os traxes varias veces».

Cuarenta años después de la apertura, más de una generación vistió ropa de la Tienda Mundial en su bautizo o comunión, de modo que, por ejemplo, el abuelo le compró la ropa al hijo y este al suyo. De hecho, la celebración coincide con la época de más trabajo, sobre todo por las comuniones, ya sean religiosa o civiles, al igual que los bautizos. Carmen Osorio confiesa sentirse feliz de que su hija tome el relevo en el comercio familiar y Loli se declara «contenta» y reconoce que «sigo aprendendo dela moito», en alusión a madre. «Ela sabe ben que me gusta que siga co comercio, pero hai veces que me gustaría que me deixara gobernar a min», cuenta Carmen Osorio, a lo que su hija responde que «ela é moi boa persoa e hai cousas que non poden ser».

Agradecimientos

Cuatro décadas después de la apertura del comercio, madre e hija aseguran que tienen clientes de lugares de Galicia muy dispares, desde Vigo al norte de la comunidad. «A Pascua é un escaparate moi bo para a nosa tenda», señala Loli Vaamonde, en alusión a que familias que vienen las fiestas ven sus trajes y vuelven a comprarlos. «Tamén nos funcionou sempre moi ben o boca a boca», añade la madre.

Ambas comerciantes aprovechan la celebración para dar las gracias a todas las personas que pasaron por la tienda, compraran o no en ella. También a los vecinos y a resto de comercios de la calle en la que están y que, según consideran, «é unha das mellores de Padrón xa que aquí sempre hai xente e ruído». Con vecinos y demás comerciantes de la calle la tienda festejó el cuarenta aniversario que conmemora, además, en los escaparates de modo que, en uno de ellos, exponen un vestido de la primera temporada de la tienda y otro de la actual.

La Voz de Galicia


Pontecesures, familia y todo el baloncesto gallego despiden a Seijas.

El presidente del Club Río Ulla perdió la vida en un accidente laboral a los 61 años.

Seijas en el pabellón de Pontecesures en el que encontró su otro hogar.
Seijas en el pabellón de Pontecesures en el que encontró su otro hogar. 

La noticia del fallecimiento de Carlos Antonio Seijas Mosquera ha dejado una profunda consternación entre todos aquellos que tuvieron la fortuna de conocerle. Seijas se fue de forma inesperada, víctima de un accidente laboral, trabajando como lo había hecho durante toda su vida: subido a un andamio, en ese oficio de la construcción al que se había dedicado desde que, con apenas 14 años, comenzó de la mano de su padre.

Tenía 61 años y apenas le separaban unos meses de una jubilación que esperaba con ilusión. Una fecha que llevaba grabada a fuego porque, como él mismo decía, quería dedicar ese tiempo nuevo a su familia, a su afición por la pesca y al club de sus amores, el Club Baloncesto Río Ulla, entidad que presidía con orgullo, compromiso y una entrega absoluta.

Quienes bien le conocían hablan de un hombre noble, honrado y siempre dispuesto a arrimar el hombro allí donde hiciera falta. Una persona de una calidad humana inmensa, de esas que transmiten paz sin necesidad de grandes discursos. Seijas era más de escuchar y observar, de mantener la calma incluso en los momentos más difíciles, de estar siempre sin hacer ruido, pero estando de verdad.

Marido de Chus, a quien conoció en la adolescencia, y padre de Sunny e Hiwot, nacidos en Etiopía pero cesureños de corazón, alma y vida, Seijas construyó también una familia desde el amor, la entrega y los valores que marcaron su camino. Natural de Rianxo, encontró al otro lado del Ulla un lugar al que pertenecer y en el que dejó una huella imborrable.

El baloncesto fue una de sus grandes pasiones. En el Río Ulla era el primero en coger el bombo, preparar la cancha, servir un café o hacer cualquier tarea necesaria para que todo saliera adelante. No entendía el club desde los despachos, sino desde la cercanía, el trabajo diario y la convicción de que el deporte educa, une y deja valores para toda la vida.

Tomó el relevo de Juan Caamaño en la presidencia y vivía con especial ilusión la celebración del 40 aniversario de la entidad. El pasado domingo disfrutó como un niño del ascenso del sénior femenino a 1ª Autonómica, una alegría que sintió como propia porque el Río Ulla era, para él, mucho más que un club.

Seijas se fue sin avisar, por un capricho cruel del destino, cuando todavía le quedaban sueños por cumplir y tiempo por compartir. Pero quienes le quisieron, y todo el baloncesto gallego, saben que hay personas que no se marchan del todo. Permanecen en lo que sembraron, en los recuerdos que dejan, en las manos que ayudaron, en los silencios compartidos y en la bondad con la que hicieron mejor la vida de los demás.

Carlos Antonio Seijas Mosquera ya forma parte de la memoria más querida del Club Baloncesto Río Ulla y de todos los que descubrieron en él a un hombre bueno, de los que nunca serán olvidados. Esta tarde, a las 17.00 horas, serán muchos los que le den su último adiós en la iglesia de San Xulián de su Pontecesures querido. Descansa en paz Seijas.

Faro de Vigo

Fallece el trabajador que se cayó de un andamio en Boiro.

Momento en el que la ambulancia trasladaba a Seijas al helicóptero que lo llevó al hospital, donde finalmente falleció.

Momento en el que la ambulancia trasladaba a Seijas al helicóptero que lo llevó al hospital, donde finalmente falleció. 

Carlos Seijas Mosquera era natural de Rianxo, aunque llevaba años residiendo en Pontecesures

Fue trasladado en helicóptero al Clínico en estado muy grave, pero finalmente se consumó la tragedia y el trabajador que en la tarde del viernes se precipitó desde un andamio en un céntrico edificio de Boiro falleció en el hospital.

Carlos Seijas Mosquera no pudo recuperarse de las gravísimas lesiones que sufrió al caer en un patio interior desde una altura equivalente a un cuarto piso. Al parecer se encontraba trabajando en la fachada interior del número 22 de la calle Estatuto de Galicia cuando, por razones que se desconocen, cayó al vacío. Ante la gravedad del accidente se movilizó de inmediato a los equipos de emergencias, que lograron estabilizar al hombre antes de sacarlo del edificio para trasladarlo al helicóptero medicalizado en el que fue evacuado al hospital Clínico. 

Su estado era muy grave, y hacia las once de la noche del viernes se confirmó el fatal desenlace.

Seijas tenía 61 años y, aunque llevaba «toda a vida» residiendo en Pontecesures, donde se casó, era natural de Rianxo, donde era muy conocido y conservaba muchos amigos, además de a su familia, sobre todo su padre y su hermana, Abu, así que visitaba con frecuencia el municipio rianxeiro. Padre de dos hijos, su muerte causó una enorme consternación en ambas localidades y provocó una oleada de mensajes de condolencia.

Era autónomo y tenía su propia empresa de reformas, mientras que su tiempo libre lo dedicaba al baloncesto. Era, de hecho, presidente del Club Río Ulla, que este fin de semana ha suspendido todos los partidos programados. Desde el mundo del deporte también expresaron su pesar por el fallecimiento de Seijas, y la Federación Galega de Baloncesto emitió un sentido comunicado: «Co corazón encollido queremos expresar o noso máis sentido pésame polo falecemento do presidente do CB Río Ulla».

Los restos de Carlos Seijas serán trasladados al tanatorio Iria Flavia de Padrón, donde quedará instalada la capilla ardiente a partir de las cuatro de la tarde este sábado. El funeral se celebrará mañana a las 17.00 en la iglesia de San Xulián de Pontecesures.

La Voz de Galicia

Dolor en Cesures por la muerte del presidente del CB Río Ulla por accidente laboral en Boiro.

El hombre fue evacuado en el helicóptero medicalizado del 061 al Clínico con un severo traumatismo craneal y otros en el resto de su cuerpo, pero los intentos por salvarle la vida fueron infructuosos.

El operario herido pudo ser estabilizado y llevado en ambulancia hasta las inmediaciones del helicóptero H3 del 061 para proceder a su evacuación hasta el Clínico compostelano
El operario herido pudo ser estabilizado y llevado en ambulancia hasta las inmediaciones del helicóptero H3 del 061 para proceder a su evacuación hasta el Clínico compostelano.

Un operario de 61 años, Carlos Antonio Seijas Mosquera, de Pontecesures y que era el presidente del Club Baloncesto Río Ulla, falleció como consecuencia de las graves heridas que sufrió tras precipitarse desde el andamio de una obra en el patio interior de un edificio situado en la Rúa Estatuto de Galicia, en pleno casco urbano de Boiro. Fue un particular que se percató de la gravedad de los hechos, al verlo inconsciente, el que poco antes de las cuatro de la tarde de ayer contactó con el 112 Galicia para comunicar lo sucedido, indicando que la víctima precisaba de asistencia sanitaria urgente.

Al parecer, ese trabajador se encontraba a la altura de la cuarta planta del inmueble cuando, por razones que se desconocen, perdió el equilibrio y cayó al vacío desde la estructura metálica en la que estaba subido, desde unos nueve metros, golpeándose contra el mismo andamio y un tejadillo que había en la parte inferior del patio hasta que fue a parar al suelo. A falta de que se pueda conocer un pronóstico médico más exhaustivo, ese sexagenario presentaba un fuerte traumatismo craneal y otros politraumatismos en su cuerpo.

Con la información facilitada, los gestores del referido servicio de coordinación de las incidencias en la comunidad autónoma gallega dieron traslado del aviso a Urxencias Sanitarias de Galicia-061, que movilizó a su helicóptero medicalizado H3 con base en el helipuerto del Hospital Provincial de Conxo, en Santiago de Compostela, que se desplazó hasta la localidad boirense, para aterrizar con seguridad en una finca en la parte alta de la Avenida da Constitución.

Operativo del accidente de un operario en Boiro

También se desplazaron hasta la zona del suceso efectivos de la dotación de guardia del parque comarcal de Bomberos de Boiro -sus compañeros de Ribeira estaban prevenidos por si fuera preciso utilizar la autoescala, pero al final no fueron necesarios-, del servicio municipal de Protección Civil, de la Policía Local y de la Guardia Civil. Hasta las inmediaciones de esa parcela donde aterrizó la aeronave acudieron una ambulancia asistencial con el equipo médico del Punto de Atención Continuada (PAC) de O Saltiño, además de dotaciones de Protección Civil, Policía Local y Guardia Civil de la localidad, para trasladar a su equipo médico hasta el lugar del accidente laboral y prestar asistencia a la víctima.

El equipo médico que le prestó asistencia a la víctima logró estabilizarlo en torno a las cinco de la tarde, para seguidamente proceder a inmovilizarlo por completo y fue llevado por los Bomberos en una camilla hasta la ambulancia para posteriormente llevarlo hasta el helicóptero, para subirlo en el mismo y fue trasladado de urgencia hasta el servicio de Urxencias del Clínico de Santiago, donde ingresó en estado muy grave, pero todos los intentos por parte del equipo médico para salvarle la vida resultaron infrutuosos.

El helicóptero medicalizado H3 de Urxencias Sanitarias de Galicia-061 con base en Santiago aterriizó en una parcela en la parte alta de la Avenida da Constitución
El helicóptero medicalizado H3 de Urxencias Sanitarias de Galicia-061 con base en Santiago aterriizó en una parcela en la parte alta de la Avenida da Constitución.

Diario de Arousa