El alcalde republicano ya cuelga en el Concello de Pontecesures.

Juan Jeremías fue regidor cesureño entre 1931 y 1936 y se exilió a México tras el alzamiento franquista

Juan Jeremías Montero fue alcalde de Pontecesures entre 1931 y 1936, pero su retrato no colgaba en la zona reservada a los regidores cesureños porque no se disponía de ninguna fotografía. Ahora ya sí, gracias a la bibliotecaria del Concello, Marité Gil, que dio con un familiar que las tenía. Montero tuvo una fábrica de chocolate y se exilió a México, donde llegó a publicar un libro, tras el alzamiento franquista.

La Voz de Galicia

Festa dos Ovos con Chourizo/ Festa da Lamprea

Lo del chourizo como plato estrella de una fiesta gastronómica tuvo su momento álgido hace muchos años. Fue en 1992 cuando se inventó en Cesures la Festa dos Ovos con Chourizo. El año anterior, Piñeiro Ares, inefable alcalde cesureño, polemizó con Jesús Villamor, alcalde de Padrón, al organizar unas fiestas de Pascua al tiempo que las populares y ancestrales fiestas de Pascua padronesas. Saltaron chispas y en 1992, Piñeiro dejó el invento pascual y se inventó una movida gastronómica que hizo correr ríos de tinta y dio mucho juego periodístico.

En concreto, unos días antes del domingo festivo de Padrón, organizó quince días de festejos que culminaron con la I Festa dos Ovos con Chourizo, que, además de la degustación gratuita de tan contundente plato, contó con la presencia estelar de Marianico el Corto. Aquella mezcla castiza y cañí provocó críticas, debates, vergüenzas y artículos de fondo, máxime cuando el alcalde Piñeiro ya había irritado a medio Salnés con la contratación festiva de Regina dos Santos, un mito erótico del patriarcado machista cuando nadie hablaba de ese tema.

Como Piñeiro Ares era genio y figura, la Festa dos Ovos con Chourizo no estuvo exenta de polémica. Si el año anterior la pelea había sido con Padrón, en 1992 la disputa fue con Valga. La chispa brotó cuando los feriantes, que costeaban buena parte del programa festivo, instalaron algunas de sus barracas en los muelles dentro de un terreno propiedad del Ayuntamiento de Valga. Una vez llegado a un principio de acuerdo con el concello colindante, los feriantes rompieron el pacto de manera unilateral y, ya que no podían invadir Valga, forzaron una represalia simbólica: la comisión del huevo y el chorizo excluyó del programa de fiestas al grupo de gaitas y danzas de Valga.

Piñeiro Ares era todo un personaje. Lo recuerdo en Fexdega, acompañando a Fernández Albor durante su paseo de inauguración, pero corriendo apresurado para instalarse en el stand de Pontecesures, preparado para dedicarle su último libro a don Xerardo. Otra vez lo vi en la discoteca Chanteclair, cuyo memorable eslogan publicitario era «¿Te trisca la idea?». Aquella noche actuaba Manolo Escobar en la disco, pero no acababa de salir al escenario porque no le pagaban. Ajeno a la polémica, José Piñeiro paseaba por Chanteclair meditabundo y solitario, parecía a la espera de que una idea le triscara. Quizás fue ahí donde maquinó lo de los ovos con chourizo, que se sustanciaron esa primavera.

Cuando Piñeiro perdió la alcaldía y la ocupó el BNG, se potenció la Festa da Lamprea y se olvidaron los huevos. De esa fiesta fui jurado. Nunca lo olvidaré. En la plaza del pueblo, sobre un estrado, el hermano de Camilo José Cela, la tía de Pepe Domingo Castaño, el periodista Diego Bernal y un servidor. Delante, todo Cesures sentado en sillas y atendiendo a cada uno de nuestros gestos mientras probábamos una docena de lampreas preparadas por amas de casa del pueblo. Tras elegir la mejor, nos invitaron a cenar… lamprea. No me sentó mal, pero al día siguiente solo comí un yogur. Es lo que tienen las fiestas gastronómicas.

J.R. Alonso de la Torre. LA VOZ DE GALICIA

Antigüedades César presenta las piezas más exclusivas. Interés por la cerámica de Pontecesures.

Manolo Piñeiro, de Antigüedades César, lleva más de quince años trabajando en el sector y asistiendo a ferias de este tipo.

El mundo de las antigüedades en Galicia recupera estos días en Santiago una actividad habitual. Después de año y medio, el Palacio de Congresos de la capital gallega acoge la primera exposición del sector de nuestra comunidad, un evento que estará abierto al público hasta el próximo domingo y en el que se encontrarán los principales anticuarios gallegos, entre ellos Manolo Piñeiro, de Antigüedades César.

Con la ilusión de reencontrarse con expositores conocidos y con clientes habituales, Manolo Piñeiro admite la importancia que supone la recuperación de este tipo de citas. “Una feria, para los expositores, supone un evento importante. Es la primera que se celebra en Galicia y para nosotros, por tener contacto con compañeros y también por hacer transacciones, es crucial”, explica.

Además, se celebra en una ciudad a la que el anticuario lucense le tiene mucho cariño. “Santiago me tiene un sabor especial, porque siempre hicimos buenos negocios aquí. Tenemos una gran clientela en Santiago y es una zona a las que nos gusta ir y realizar transacciones”, comenta.

En este aspecto, Manolo destaca la tradición de antigüedades que hay en la capital gallega, favorecida por la Catedral y de la Universidad. “En Santiago es donde hay más nivel y cultura de antigüedades, muy superior al resto de la comunidad. Las piezas de categoría están aquí, ya que se pueden encontrar elementos de azabache o pinturas y platerías del siglo XVIII, entre otros”, destaca.

Para esa importante clientela del área santiaguesa, a la feria, fruto de la experiencia de su participación en todas las ediciones, Antigüedades César lucirá una pequeña muestra de sus principales piezas, adaptadas a los intereses locales. “En Galicia, somos muy localistas. Lo que más se demanda es la pintura o libro gallego, la cerámica de Sargadelos y O Castro, los objetos de plata y religiosos y aquellas piezas que tienen valor en esa zona concreta. Por ejemplo, en el área compostelana, hay mucho interés en cerámica de Pontecesures”, detalla.

Con la esperanza de que la feria sea un éxito, el evento servirá para recuperar viejas tradiciones, después de unos meses en los que los anticuarios han tenido que reinventarse. “La pandemia y las redes sociales cambiaron mucho este negocio. El WhatsApp es ahora una herramienta muy importante, ya que, al tener clientes de toda Europa, realizamos incluso transacciones por esta vía. Asimismo, Facebook también nos permite lanzar novedades y nuevos productos. Y, en tercer lugar, a través de nuestra página web y de una plataforma online, vendemos por internet, y está funcionando muy bien”, señala Manolo Piñeiro.

Esto ha supuesto una nueva actualización para un sector que no para de reinventarse y al que, Manolo Piñeiro, llegó de casualidad. “Trabajaba con mi padre en una empresa de carpintería y en el 2000, una persona que se dedicaba a esto nos hizo un encargo de unas réplicas de antigüedades para un hotel rural. Ahí empecé en este mundo. Comenzamos de aquella en el género rústico, que era lo que tenía más demanda, y a partir de ahí fuimos evolucionando en productos, ampliando el ámbito geográfico y adaptándonos a las necesidades de cada momento”, recuerda.

A pesar de los cambios introducidos por las nuevas tecnologías, el gerente de Antigüedades César destaca que esta es una profesión que tiene que gustar a uno, porque requiere un esfuerzo y una dedicación enorme. “Este trabajo es más un hobby que un negocio, porque si te llaman a cualquier momento del día por una pieza interesante, tienes que coger el coche e ir a dónde sea. Gusta ir y encontrarse con cosas novedosas, pero es un negocio que no tiene horas. Además, en este sentido, el contacto humano es muy importante, porque al final hay que negociar”, apunta.

Por ello, desde ayer, disfrutan de este punto de encuentro, en el Palacio de Congresos, entre expositores y amantes de las piezas antiguas, una cita que servirá para crear nuevos vínculos y para que la carrera de Manolo Piñeiro y Antigüedades César en el sector siga sumando etapas.

El Correo Gallego

“É un milagre que perdure unha palabra pronunciada hai centos ou miles de anos”.

Nado en Ponferrada, de pai de Pontecesures e nai madrileña, Fernando Cabeza Quiles residiu en diferentes municipios galegos ata que se instalou en Carballo no ano 1988. Tras publicar varios exemplares sobre a toponimia de Galicia, o autor comprometeuse coa Asociación Galega de Onomástica (AGOn) a facer un libro das toponimias da Estrada, Carballo e Ribeira (este último está pendente). Toponimia de Carballo é o volumen número seis da colección Terra nomeada, publicada pola Real Academia Galega en colaboración coa AGOn. Nel, o escritor recolle máis de 350 topónimos que aparecen por orde alfabética desde Agramaior ata O Zarrallo.

Como xurdiu a idea de crear Toponimia de Carballo?

Eu non son de Carballo, como din por aquí “casei para Carballo”. Dende o primeiro momento familiariceime moito coa terra da miña muller. Isto, xunto á miña curiosidade pola toponimia, foi o que me levou a pensar neste proxecto.

Como conseguiu atopar os máis de 350 topónimos da capital bergantiñá?

En Toponimia de Carballo estúdase a toponimia maior, é dicir, os nomes de lugares habitados. A microtoponimia, como poden ser os nomes de fincas e de pequenos regueiros, non se trata. Había máis de 350 e había que tratar de explicalos todos.

Hai algún que teña en mente por algo especial?

Quizais o da Pedra do Sal, nome dun sector da praia de Baldaio. Trátase dunha pedra que se interna un pouco no mar e está unida coa marea baixa á terra. No lugar aparece unha poza con costras de sal que o mar deixa ao evaporarse a auga. Estivera durante moitos anos indo por alí a ver se vía ese fenómeno, pero nunca se dera a casualidade. Cando estaba facendo este libro decidín voltar alí case sen esperanzas e, por sorpresa, un día atopeime con esa costra de sal. É un tóponimo semitransparente, pero é curioso para min porque estiven varios anos detrás desas pozas.

Algúns dos topónimos estudados van acompañados de fotografías ilustrativas. Que se pretende con esa parte visual?

No libro as fotos non son meramente estéticas, senón que fan referencia ao detalle natural. O ideal sería que cada entrada tivera unha foto, pero iso agrandaría moito o libro. Deste xeito, só van con imaxe os máis representativos, tendo en conta que o visual atrae moito.

Canto tempo levou a súa elaboración e edición?

Todos os libros son un pouco de toda unha vida. Pouco a pouco vaise collendo bagaxe. Podo dicir que a confección directa do exemplar foi duns dous anos e medio ou tres.

Que foi o máis complicado nos meses de investigación?

Cando fas toponimia de Galicia vas escollendo os topónimos que sabes explicar, pero no libro Toponimia de Carballo non podes escapar daqueles que son descoñecidos. Aí está a dificultade deste libro. Hai que comentalos todos tendo en conta que algúns aínda están por descubrir e estudar.

Que significa para vostede a disciplina da toponimia?

Considero que na toponimia están focalizadas moitas ciencias humanas. Hai que saber latín, interpretar documentos antigos… En definitiva, está concentrado o que somos nós. Para min é un milagre que unha palabra que pronunciou unha persoa hai centos ou miles de anos siga presente para todos nós.

Considera que a xente de Carballo se sentirá dalgún xeito agradecida por este traballo?

Se metera goles en primeira división sería moito máis recoñecido, por facer unha comparación. Isto é para unha minoría. Por desgraza, lese pouco e quizais cada vez menos, pola presenza cada vez máis potente do audiovisual.

Xa son varios os libros de toponimia que se están a publicar actualmente na comunidade por parte da Real Academia Galega. Supón isto un punto a favor do uso da lingua galega?

É do que se trata. A toponimia galega pode chamar a atención para prestixiar a nosa cultura. Ademais, dise que unha gran porcentaxe dos topónimos do territorio español están en Galicia.

El Correo Gallego

23 abril, Día Mundial do Libro e do Dereito de Autor

«Os libros teñen esa capacidade única de entreternos, de instruirnos, de ser un instrumento que sirve para sair de un mismo e atoparse con un autor, unha autora, un universo ou unha cultura ao tempo de ofrecer a aposibilidade de sumerxirse profundamente no interior de cada un” Audrey Azoulay (Directora Xeral da UNESCO)

O 23 de abril é un día simbólico para a literatura mundial xa que se apunta que nese día en 1616 faleceron Miguel de Cervantes, William Shakespeare e Inca Garcilaso de la Vega.

Parecía entón unha elección natural que na Conferencia Xeral da UNESCO, celebrada en París en 1995, se decidira rendir unha homenaxe universal aos libros e autores nesta sinalada data, alentando a todos, e en particular aos xóvenes, a descubrir o pracer da lectura e a valorar as irremplazables contribucións de aqueles que impulsaron o progreso social e cultural da humanidade. Por este motivo, a UNESCO creou o Día Mundial do Libro e do Dereito de Autor.

Para este Día Mundial do Libro e do Dereito de Autor, dende o Concello de Pontecesures queremos invitar a todas e a todos a empezar libros, a pasar as  súas páxinas e a atopar en eles un soplo de aire fresco para o presente e o futuro.

Así pois, todos os veciños e veciñas que desexen achegarse á Biblioteca Municipal de Pontecesures durante a tarde de este venres 23 de abril ou á Praza de Abastos-Casa da Lamprea durante todo o día o venres e toda a fin de semana poderán escoller un libro libremente entre unha selección de títulos duplicados da sala de lectura da biblioteca, aproveitando, deste xeito, a ocasión para atoparlles un novo fogar onde, de seguro, cumplirán a súa función: abrir ventás a universos impresos de experiencias e deleite para todas as idades e gustos.