Tarde de poemas rosalianos con antiguos alumnos de la USC.

Un nutrido grupo de forofos rosalianos visitaron hace un par de lunas la Casa Museo Rosalía de Castro donde fueron guiados por el presidente de su fundación, Anxo Angueira. Tras un exhaustivo paseo por las dependencias donde falleció la poetisa del Sar, el grupo se dirigió al auditorio, donde se leyeron poemas en su homenaje. El profesor Izco y su esposa, Manuel Fuentes, Javier González, Víctor García, Inés Toca, Carmen Fidalgo, Carmen Buitrón, Teresa Martínez, Raquel Fernández, y José Ortigueira, según pudieron identificar nuestros espías destacados en la zona, gozaron de la tarde padronesa en esta actividad organizada por la Asociación de Antiguos Alumnos y Amigos de la USC que preside al profesora Benita Silva. Y seguro que volverán pronto.

Columna “Gente”
El correo Gallego

Pontecesures gana el concurso de cómics del Correlingua.

Alumnos del CPI Pontecesures participaron ayer en la presentación de la edición de 2016 del Correlingua, realizada en el Sexto Edificio del Museo de Pontevedra, como ganadores del concurso de cómics que se organiza para promocionar este evento. Los alumnos de Pontecesures compartieron mérito con los del IES Elviña de A Coruña, ganador del concurso de vídeo; y del IES Ribadeo Dionisio Gamallo, que elaboraron el mejor manifiesto.

El acto, presentado por la vicepresidenta del Correlingua, Marta Dacosta, permitió al alumnado de los centros recoger sus diplomas y “defender” sus propuestas ganadoras. En particular, los alumnos de Pontecesures protagonizaron uno de los momentos más divertidos del acto al rapear el texto de su propuesta entre todo el aula al grito de “Onde está o galego?”.

El Correlingua 2016 recorrerá doce localidades gallegas entre el 2 y el 16 de mayo bajo el lema “O galego está en nós”, inspirado en un poema del poeta Manuel María, al que se le dedica este año el Día das Letras galegas.

La Voz de Galicia

A correspondencia de Carlos Maside, reunida nun libro.

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O pintor de Pontecesures mantivo unha fecunda relación con intelectuais como Seoane, Castelao, García Lorca, Díaz Pardo ou Laxeiro.

Carlos Maside (Pontecesures 1897-Santiago 1958) mantivo, durante toda a súa vida, unha rica e continuada relación epistolar con boa parte da intelectualidade galega do seu tempo, a do exilio e tamén a do chamado «exilio interior», como era o seu caso. Agora, o Consorcio de Santiago e Alvarellos Editora ven de publicar Correspondencia (1928-1958). Cartas inéditas e dispersas. Carlos Maside, un volume que reúne 179 cartas do pintor, case todas inéditas, dende 1928 ata 1958. «Iluminan un período de trinta anos de relación entre amigos e personalidades nacidas arredor de 1900. Na súa lectura quedan reflectidas non só situacións conxunturais moi relevantes, senón tamén a forma de afrontalas e a evolución persoal dos seus protagonistas a medida que cambian as condicións circundantes», sinala a catedrática de Historia María Esther Rodríguez, que reuniu e transcribiu toda a correspondencia que se recolle na publicación, presentada onte no Museo de Pontevedra.

Estas páxinas contan a historia íntima dun tempo e dun país. Reúnen cartas a Luís Seoane, Castelao, Federico García Lorca, Bal y Gay, Otero Pedrayo, Isaac Díaz Pardo, Cunqueiro, Paz Andrade, Fernández del Riego, Laxeiro, Manuel María, Ánxel Fole? Recóllese a correspondencia de ida, e moitas veces tamén a de volta, entre a que destaca o fecundo e prolongado intercambio epistolar con Luís Seoane. A el dirixiu a súa derradeira misiva, o 16 de marzo de 1958.

O volume complétase coa incorporación de fotografías, ilustracións e manuscritos que nunca antes viran a luz.

La Voz de Galicia

El legado de Maside.

El libro de actas del Instituto Santa Irene, el primero que hubo en Vigo e inauguró el rey Alfonso XIII, guarda la historia del centro y sus protagonistas, tan vinculados a la ciudad. Cuenta la trayectoria viguesa de Consuelo Burell, hija de un ministro monárquico, la profesora que inició a Carmen Laforet en la literatura, catedrática en Santa Irene desde 1942 a 1961 y amiga del olimpo de los literatos de la época: Castroviejo, Cunqueiro, Celso Emilio, González Alegre. O por mencionar a otra docente, de Carmen Ambroj, la profesora que puso firmes y enseñó a varias promociones de vigueses.

Refiere también, en pocas líneas, el drama de Carlos Maside García (Pontecesures, 1897-Santiago, 1958), profesor encargado de dibujo entre 1937 y 1939. Del que dice textualmente: “en virtud del expediente de depuración queda separado definitivamente del servicio y es baja en el escalafón”. El cese se produce el 16 de agosto de 1939.

Con esta decisión, en el periodo más duro de posguerra, el pintor se queda en la calle y sin más recursos que su nombre maldito o sospechoso para el bando vencedor.

Carlos Maside era galleguista y una persona muy conocida en la ciudad. En la primera mitad de los años veinte había sido una de las estrellas artísticas de FARO DE VIGO, y después de “El Pueblo Gallego”. En las páginas del decano quedan espléndidas muestras de su arte e ingenio, y de variado género. Desde los apuntes de las sesiones municipales, al estilo de la prensa americana de comienzos de siglo, a viñetas o dibujos humorísticos, pero sobre todo sus espléndidas caricaturas de personalidades e intelectuales.

Por estos años, este periódico tuvo tres dibujantes excelsos: Castelao, que pintó como nadie en sus “Cousas da vida” al gallego del rural, Federico Rivas, el vigués encumbrado en la vida artística madrileña, que describió en sus geniales viñetas los usos y costumbres de la gente bien y los snobs, y Maside, que con una maestría inmensa caricaturizó a los personajes de la cultura.

Cuenta Paco del Riego que, recién llegado a Vigo, para distanciarse del peligro que corría en Santiago, en 1939 (Maside haría el camino inverso), almorzaba de vez en cuando con Maside, en un local barato. Eran tiempos de penurias y tristezas. Y se consolaban mutuamente.

Ahora el nombre de Carlos Maside anda en boca de todos por el desencuentro entre los herederos del pintor y el Ayuntamiento de Vigo. De hecho, la familia del artista ha empaquetado los 21 cuadros que en 1968 habían depositado sus albaceas en el Museo de Castrelos, y se los han llevado a Pontevedra, al Museo Provincial.

Parece que no es el caso de los herederos de Quiñones de León y de García Barbón que, en un momento dado, quisieron dar marcha atrás a la historia, y reclamaron al Ayuntamiento de Vigo que les devolviera las donaciones de sus antepasados. Ni más ni menos, el Pazo de Castrelos, y la Escuela de Artes y Oficios de la calle que lleva el nombre del donante. No. No es el caso.

Los cuadros de Maside, que lucían en los últimos tiempos en la Pinacoteca Municipal Fernández del Riego, no habían sido donados al Ayuntamiento de Vigo, sino que figuraban en depósito desde hace más de cuatro décadas. Aunque no se hayan visto reflejados en todo su valor hasta que se sacaron a exposición en la pinacoteca del Casco Vello , quizá debido al aparentemente insuficiente aprecio que se advierte en Vigo por el patrimonio pictórico -impresionante el de autoría gallega, si se añade el de titularidad de Caixanova-, o por su alto volumen y no poder discernir entre lo que es excelente y lo que es menos.

No es cuestión de entrar en la guerra política que libran el Ayuntamiento de Vigo y la Diputación de Pontevedra. Lo es centrarnos en lo que acontece y tratar de hallar una solución justa a un problema que atañe a los vigueses y a cuantos aprecian el arte gallego.

Estos son los hechos. La familia de Maside quiere vender sus cuadros, y pide una cantidad que, al parecer, el Ayuntamiento de Vigo no puede asumir. Por las cifras que manejan unos y otros, es evidente que los herederos quieren cobrar con precios de ahora lo que se depositó hace 44 años. Aseguran que, en su reacción de llevarse los cuadros a Pontevedra, no existe ningún preacuerdo con el organismo provincial. Su actitud es un desahogo y la respuesta al enfado que les provoca el comportamiento del Concello de Vigo. Dejémoslo aquí, y concluyamos.

En el supuesto de que la Diputación tenga la intención de adquirir los cuadros, que sería dar una solución al primer problema, de que pasen a dominio público, no conlleva que deban quedarse en Pontevedra y exhibirse en las salas del Provincial. Como ocurre con el patrimonio de otros grandes museos -el Prado-, parte de las obras podían darse en préstamo.

¿Por qué no ceder, entonces, a Vigo, algunas de las piezas de Maside que hasta ahora se exhibían la Pinacoteca, y que el resto quede para exposición en Pontevedra? No es necesario exponer el lote completo, y a la postre, Vigo es tan parte del ámbito territorial de la Diputación de Pontevedra como la capital.

Sería, tal vez, la solución apropiada, que satisfaría a las partes implicadas en el conflicto. Y posiblemente la que más le gustaría a Carlos Maside, que se sintió vigués y en Vigo realizó lo mejor de su producción.

Ceferino de Blas

FARO DE VIGO, 29/10/12

Los Maside negocian ceder su colección al Museo de Pontevedra.

La familia del pintor recogió las 21 obras que tenía el Concello de Vigo.

La cesión de 21 obras del pintor Carlos Maside al Concello de Vigo terminó ayer de forma abrupta con la entrega a sus herederos de los cuadros que llevan años reclamando, entre otras cosas, porque consideran que la colección no recibió el trato que merecía por parte de la institución que las custodiaba desde 1968 y porque no llegaron a un acuerdo para su venta.

La devolución, que tras años de negociaciones sin frutos se tuvo que resolver por vía judicial, se hizo efectiva ayer en la nueva pinacoteca Fernández del Riego, que ahora atesora los fondos del Museo de Castrelos. Su nuevo destino es la Diputación de Pontevedra, que se ha hecho cargo, a petición de la familia del pintor, del albergue y custodia en el museo de la ciudad.

Las obras permanecerán allí hasta que la familia de Maside concrete las negociaciones en marcha con la propia Diputación, distintas instituciones y entidades públicas y privadas para la venta o depósito de las piezas, según informaron desde el ente provincial.

Entre las obras más conocidas y valoradas de esta colección están Muller sentada, Tenda, Costureiras, Lavandeiras, Paisaxe de Compostela, O boi, Mercado y O neno á mesa.

Un mes para negociar

Sin embargo, los herederos añaden que «el que la obra vaya ahora para Pontevedra en modo de almacenamiento durante un mes obedece a conseguir un margen de tiempo para concretar por ambas partes la posibilidad de que quede allí permanentemente o bien encontrarle otro destino, sin separar la colección y sin que quede fuera del alcance del público».

Además, a modo de resumen sobre el insólito final de la custodia de las obras del artista, explican que «la urgencia del traslado se debe a la presión del Concello de Vigo, que amenazó con recurrir a su asesoría jurídica si la retirada de los cuadros se demoraba». Por otra parte, informan de que existe una petición colectiva en Change.org, que circula por las redes sociales, para que la obra de Maside vuelva a Vigo, ciudad a la que donó su trabajo.

LA VOZ DE GALICIA, 19/10/12