La campaña de la lamprea entra en su recta final.

La temporada avanza con demasiados altibajos y un pobre balance global.

La campaña de pesca de lamprea en el río Ulla entra en su recta final -concluye a mediados de abril-, y de nuevo lo hace con mucha más demanda que oferta. Los pescadores de las cofradías de Carril y Rianxo que se dedican a su captura en aguas de Pontecesures, lo integrantes del colectivo de valeiros, hablan de «un mal año» cuando se les pregunta por la evolución de esta que, no cabe duda, está siendo una temporada con excesivos altibajos y un pobre balance global.

La pesca de este pez cartilaginoso mediante el empleo de nasa butrón desde embarcación empezó de manera formidable, con importantes capturas de una lamprea quizás más madrugadora de lo habitual.
Pero aquello fue un espejismo y la «dama del Ulla» desapareció de escena a medida que avanzaba enero y descendía el caudal del río.
Llegó desde principios de febrero una etapa de transición y aparente recuperación que invitaba al optimismo, de tal forma que las capturas empezaron a aumentar de nuevo. Y así continuó la actividad hasta que, en los últimos días, parece apreciarse un nuevo bajón, coincidiendo de nuevo con el empeoramiento de las condiciones meteorológicas.

A 25 o 35 euros
Los pescadores se quejan porque no hay lamprea, como tampoco anguila, y algunos llegan a decir que la actual está siendo «la peor campaña de los últimos tiempos».
Parece que se están pescando entre cinco y diez ejemplares diarios, en cada barco, y se venden a unos 25 euros, si se trata de lamprea mediana, o a más de 35, en el caso de las grandes.

Faro de Vigo

La flota inicia la pesca de anguila en el Ulla, desde las Torres do Oeste hasta Cortegada.

El colectivo de valeiros dedicado a la pesca de lamprea en el río Ulla, a la altura de Pontecesures, confía en que con las lluvias aumente el caudal y se incrementen las capturas del preciado pez cartilaginoso. Pero independientemente de esto, desde el lunes podrán diversificar la actividad, ya que comienza la campaña de la anguila, a desarrollar desde el puente interprovincial que une Catoira con Rianxo, a la altura de las Torres do Oeste, hasta los alrededores de la isla de Cortegada.

Se subdivide el ámbito de actuación en tres zonas. La primera de ellas abarca el tramo del río comprendido entre el puente de Catoira, como límite superior, y la línea recta imaginaria que une Punta Palleiro con Punta Grandoiro. La Zona B o media se sitúa entre esa última línea imaginaria y, como límite inferior, la que une la playa Longa con Punta Seveira.

La zona baja de pesca de anguila comprende desde la línea imaginaria que une playa Longa con Punta Seveira, como límite superior, y, la línea imaginaria que une Punta Seveira con Punta Rebordexo y su continuación.

Esta última bordea la isla de Cortegada hasta el faro del dique de Carril, excluyendo la isla.

La Consellería de Medio Ambiente, encargada de regular esta actividad, advierte de que la zona denominada O Cebal permanecerá en veda para todo tipo de capturas con nasa butrón desde el 15 de julio al 15 de septiembre. Se sitúan sus límites entre la línea imaginaria que une Bamio con Punta Corveiro, en la isla de Cortegada; la línea de costa de Cortegada que une Punta Corveiro con Punta do Vado; y la que une Punta do Vado con la zona superior de los viveros de Carril.

Son prácticamente los mismos pescadores de lamprea los que van a dedicarse a la escurridiza anguila. Se trata de 37 tripulantes pertenecientes a las cofradías de Carril y Rianxo que van a poder desplegar su labor a bordo de 18 embarcaciones, empleando para ello el arte de la nasa butrón, como sucede con la propia lamprea.

Estos aparejos deben tener una malla no inferior a catorce milímetros y deberán ser revisados y levantados diariamente, suspendiéndose las labores de pesca desde las 12.00 horas de los sábados hasta las 12.00 horas de los lunes.

Con carácter general esta actividad pesquera podrá realizarse entre 20 y 23 días al mes, con un máximo de 197 días autorizados para esta temporada, hasta el 31 de octubre.

Faro de Vigo

Dos cesureños capturan los primeros ejemplares de lamprea del año.

El preciado producto, que este año se hace de rogar por la falta de agua en el río, se fue a Padrón.

Una pareja de pescadores de Pontecesures capturó dos de las cuatro primeras lampreas pescadas ayer, y esta temporada, en el río Ulla. Ramón Agrasar, de 33 años, y Tania Rodríguez, de 29, levantaron ayer dos ejemplares de buen tamaño, de modo que uno de ellos podría pesar cerca de dos kilogramos, según el cálculo de la madre del pescador, jubilada pero con más de 40 años de experiencia en el río y en el mar. Estas dos primeras lampreas del río Ulla se fueron para Padrón, al precio de 150 euros cada ejemplar, el mismo de las primeras de la temporada pasada, según recordó ayer Ramón Agrasar.

Nasa butrón

Levantaron las nasa butrón, arte de pesca que se usa en el tramo del río Ulla en Pontecesures, antes de las doce de la mañana y las volverán a echar hoy a partir de esa hora. Las primeras lampreas de la temporada, que comenzó el pasado día 2, se adelantaron este año con respecto al anterior, de modo que la pareja de pescadores recuerda que la temporada pasada capturaron los primeros ejemplares a principios del mes de febrero.

No obstante, hay poca lamprea o, más bien, «non hai nada», según indica Ramón Agrasar. Y no hay porque el río Ulla lleva poco caudal de agua estas semanas hasta el punto de que el pescador habla de que literalmente «está seco».

Tanto es así que en el tramo del río a su paso por la parroquia de Herbón, en Padrón, los pescadores aún no han podido comenzar a trabajar en las tradicionales pesqueiras, concretamente en las primeras, las de Areas, debido al flojísimo caudal de agua. que tiene.

La Voz de Galicia

Vidal Seage rectifica y acepta la compra de lamprea foránea para garantizar la fiesta.

El alcalde de Pontecesures, Juan Manuel Vidal Seage, rectifica su postura inicial y reconoce que finalmente será preciso adquirir lamprea foránea para garantizar la celebración de la fiesta que tendrá lugar mañana en la villa.

El regidor había garantizado que esta XXII Festa da Lamprea do Ulla solo se llevaría a cabo en caso de disponer de materia prima suficiente, y parece que no es así.

La escasez de capturas en la presente campaña obliga a adquirir producto en otros lugares, quizás en el río Miño, «para no perder la oportunidad de desarrollar esta exaltación, para no desaprovechar el trabajo promocional ya realizado y sobre todo para no defraudar a aquellos que puedan venir a nuestra villa para saborear la lamprea y podrían verse obligados a marcharse de vacío en caso de no tener pescado suficiente».

Imposible reunirla toda

Seage reconoce que, «efectivamente, planteamos que solo íbamos a hacer la fiesta si teníamos lamprea del Ulla suficiente, pero va a resultar imposible juntar toda la necesaria y ya son muchas las reservas que ha realizado gente de diferentes partes de Galicia, por lo que nos sabe mal que vengan a probar este producto y tengan que marcharse sin hacerlo; de ahí que accediéramos a adquirir algunas piezas foráneas».

A su juicio «quizás logremos reunir 100 o 150 lampreas del Ulla, pero necesitaremos disponer de 40 o 50 más, aunque sea de otras procedencias, para garantizar el suministro durante la degustación».

Descontento

Esta decisión no ha gustado en el colectivo de pescadores de lamprea con nasa butrón, ya que algunos creen que sería preferible suspender la fiesta o pagarles más por sus capturas, pues así reservarían más ejemplares en lugar de venderlos a sus clientes habituales.

Ajenos al debate sobre la procedencia del producto, ayer los niños de Pontecesures pudieron ver de cerca cómo se pesca y lo escurridizo que puede resultar este pez cartilaginoso que ya pescaban los romanos, río arriba, en las tradicionales pesqueiras.

Pudieron tocarla

Lo que hicieron los alumnos y profesores del CPI Pontecesures fue visitar la zona portuaria para ver in situ a los pescadores que se dedican a la captura de la conocida como «dama del Ulla» desde sus embarcaciones.

De este modo los escolares pudieron tocar los ejemplares extraídos esta misma mañana en el cauce fluvial, familiarizarse con el funcionamiento de los aparejos y charlar con ese colectivo de pescadores al que se conoce como valeiros.

Casa da Lamprea y mercado

Pero eso no es todo, ya que la «excursión» desde el colegio de Infesta hasta el puerto incluía la visita a la recientemente estrenada Casa da Lamprea y al edificio en el que se sitúa a pie de río, el de la plaza de abastos, también reinaugurada hace unas semanas después de un proceso de mejora y modernización.

El alcalde, Juan Manuel Vidal Seage, que acompañó a los alumnos junto a otros miembros de su gobierno tripartito, como Ángel Souto Cordo, explica que esta visita se organizó para que los niños «conozcan un poco mejor este producto tan característico de nuestro pueblo, para seguir potenciando la actividad en el río y, en definitiva, para mostrar lo mucho que Pontecesures puede ofrecer».

Faro de Vigo

Los niños se familiarizan con la lamprea, que el domingo celebra su gran fiesta.

Finalmente se añadirán ejemplares capturados en el Miño para compensar la escasez de producto en el Ulla.

El domingo se celebra en Pontecesures la fiesta de exaltación de la lamprea del Ulla, y esta mañana, para calentar motores, alrededor de 300 niños de la localidad han podido ver de cerca cómo se pesca y lo escurridizo que puede resultar este pez cartilaginoso que ya pescaban los romanos, río arriba, en las tradicionales pesqueiras.
Lo que hicieron los alumnos y profesores del CPI Pontecesures fue visitar la zona portuaria para ver in situ a los pescadores que se dedican a la captura de la conocida como «dama del Ulla» desde sus embarcaciones, mediante el empleo de la popular nasa butrón.

De este modo los escolares pudieron tocar los ejemplares extraídos esta misma mañana en el cauce fluvial, familiarizarse con el funcionamiento de los aparejos y charlar con ese colectivo de pescadores al que se conoce como valeiros.

Casa da Lamprea y plaza de abastos

Pero eso no es todo, ya que la «excursión» desde el colegio de Infesta hasta el puerto incluía la visita a la recientemente inaugurada Casa da Lamprea y al edificio en el que se sitúa a pie de río, el de la plaza de abastos, también reinaugurada hace unas semanas después de un proceso de mejora y modernización.
El alcalde, Juan Manuel Vidal Seage, que acompañó a los niños junto a otros miembros de su gobierno tripartito, como Ángel Souto Cordo, explica que esta visita se organizó para que los niños «conozcan un poco mejor este producto tan característico de nuestro pueblo, para seguir potenciando la actividad en el río y, en definitiva, para mostrar lo mucho que Pontecesures puede ofrecer».

Producto foráneo

El regidor, que reconoce que la escasez de producto en la presente campaña obligará a introducir en la fiesta lampreas de otras procedencias, parece que pescadas en el río Miño, anima a los vecinos de la localidad, pero también a los de toda Galicia, a desplazarse a la villa para saborear este preciado pez en la degustación del domingo, coincidiendo con la celebración religiosa de San Lázaro.
«Es cierto que inicialmente solo íbamos a hacer la fiesta si teníamos lamprea del Ulla suficiente, pero va a resultar imposible juntar la suficiente y ya son muchas las reservas que ha realizado gente de diferentes partes de Galicia, por lo que nos sabe mal que vengan a probar este producto y tengan que marcharse sin hacerlo; de ahí que accediéramos a adquirir algunas piezas foráneas», manifiesta el primer edil.
A su juicio «quizás logremos reunir 100 o 150 lampreas del Ulla, pero necesitaremos disponer de 40 o 50 más, aunque sea de otras procedencias, para garantizar el suministro durante la degustación».
El programa

Hay que recordar que la fiesta comenzará a las once de la mañana del domingo con un pasacalles de la charanga «Strade’s Band», de A Estrada. Media hora después se desarrollará el acto oficial de recepción de autoridades, en la casa consistorial, y a mediodía el biólogo Sergio Silva leerá el pregón. La degustación propiamente dicha de la lamprea, bajo la carpa instalada en la zona portuaria y amenizada por «Tina A Perla de Arousa», comenzará a las 13.30 horas. Y no está de más incidir también en que se ofrecerá la posibildad de reservar mesa para saborear este manjar cómodamente sentado.

La Voz de Galicia

Las pesqueiras del Ulla tampoco pescan.

El escritor Miguel Piñeiro explica a la perfección tanto las características de las pesqueiras del Ulla como la historia que las rodea. Lo hace en su libro «Lampreas e Pesqueiras», publicado por Editorial Galaxia.

FARO DE VIGO acompañó en su trabajo nocturno a los titulares de las pesqueiras del Ulla, esas construcciones de piedra que ya usaban los romanos y se emplean para la pesca de lamprea. El resultado de las jornadas de pesca en estas trampas situadas dentro del cauce fluvial es tan pobre como el obtenido por el colectivo de valeiros, los pescadores que emplean las nasas butrón desde embarcación, a la altura de Pontecesures.
Unos y otros hablan de un año nefasto, y son muchos los que dicen no recordar una escasez de producto tan notoria como en esta ocasión.
En cualquier caso, el trabajo en las pesqueiras continúa. Es una actividad peligrosa, dado que cualquier despiste puede tener consecuencias trágicas a causa de las intensas corrientes del Ulla, pero los concesionarios no se rinden y siguen colocando sus aparejos en los sillares de piedra del mismo modo que lo hacían sus antepasados.
Quizás sea el momento de recordar cómo funcionan las pesqueiras del Ulla, y para ello nada mejor que recurrir a un experto como Miguel Piñeiro, autor del libro titulado «Lampreas e Pesqueiras», publicado por Editorial Galaxia.
A continuación se resumen algunas de las explicaciones ofrecidas por el autor:
[Hay dos métodos de captura más comunes y otros más particulares, pero se puede decir que los pescadores de cada curso han ido adaptando o heredando las técnicas en función del propio río, de su morfología, de sus obstáculos, de sus corrientes y remansos, de sus pozos, etc.

Dos métodos de pesca

Los métodos de pesca más genéricos son las redes y las pesqueiras.
Las redes y sus variantes son más propias de las zonas de estuario y desembocadura -en enero y febrero-, mientras que las pesqueiras son más propias de zonas más altas -en marzo y abril-. Es decir, la lamprea además de su propia supervivencia en el mar, debe pasar por dos barreras de pesca. La que no cae en su entrada al río, lo puede hacer más arriba o en las artes de los furtivos.
Las conocidas popularmente como pesqueiras son ingeniosas construcciones de la época romana formadas por grandes sillares de piedra. Están situadas dentro del río y se alinean en perpendicular o en oblicuo al curso del agua. Su estratégica situación provoca y faculta la captura de los peces cuando remontan el río. En la actualidad se conservan en relativo buen estado en los ríos Miño y Ulla.
Entre estas moles de piedra -lo que se llama corredor, pasillo o calle- o a ambos lados se colocan los «butrones» «copos» o «redes» donde entrarán las lampreas y de los que no podrán salir.
Hay pesqueiras que pescan hacia arriba -las del Miño- y otras hacia abajo -las del Ulla- como veremos más adelante.

También pescando a fondo hay diferencia entre ambos ríos; en el Miño se utilizan las «volantas» y en el Ulla los «butrones».

Las «volantas» son redes, poco o nada selectivas, que barren el río derivando aguas abajo empujadas por la corriente.
Los «butrones» -nasas cónicas o cilíndricas- son aparejos de malla y aros de hierro con un orificio de entrada -«buciño»- y sin salida. Se sitúan en el fondo del lecho por lo que son menos acaparadores que las redes.
Otra modalidad o técnica -aunque condenada a desaparecer- es la «fisga», «francada» o «tridente». Consiste en un palo o mango largo con una serie de puntas afiladas en su extremo inferior con el que se clavan las lampreas. Se puede utilizar desde embarcación o desde un puesto de pesca. La metodología de la fisga está claro que es la más primaria y poco evolucionada de cuantas se conocen ya que todos nos podemos imaginar al hombre primitivo con un palo intentando clavar un pez.

Las lampreas capturadas con esta arte tienen un valor culinario menor, pues pierden parte de su sangre, indispensable para su preparación.
Un cauce íntegramente gallego

El río Ulla es el primer cauce íntegramente gallego, entendiendo por tal que nace, recorre y desemboca en Galicia sin que medien otras administraciones.
La significación de este curso solo es comprendida por sus ribereños y conocedores. El Ulla es al Ullán lo que el Miño a Ourense y a Lugo.
La concesión para pescar lampreas en las «pesqueiras» del Ulla tiene su origen en un documento fechado en el siglo IX que en actualidad está en poder de la familia Lago de Herbón y que en su día fue interpretado por un fraile del Convento de los Franciscanos.
En 934 el monarca Ramiro II donó a la iglesia de Santiago el Condado ??commiso?? de Postmarchos, delimitado por los ríos Ulla y Tambre (Tumbo A, doc. 40, p. 110).
Era uno de los límites del coto de la iglesia de Santiago, confirmado por Alfonso VII, en 1127, desde el río Iso hasta el mar y desde el Tambre al Ulla (Tumbo A, doc. 98, p. 210).
(?) El inquieto y riguroso Xosé Lois Ladra cita la aportación de datos de Quilez (1947) sobre las pesqueiras del Ulla. En concreto hace referencia a la cesión que realizó el Monasterio de San Martiño en el año 1533 a un matrimonio. La explotación de las mismas pasó en 1580 a otro particular con la obligación de rendar varias docenas de lampreas. Curiosamente este pago habría de hacerlo efectivo en 1900, «trescientos veinte años después del acuerdo».
Desemboca el Ulla en la carismática Ría de Arousa y hermana sentimientos como demuestra el Patriarca de las Letras Galegas, Ramón Otero Pedrayo, en una carta inédita remitida a Xosé Piñeiro Ares en 1964: «Vindo do Porto dinlle ó Ulla, na ponte, as memorias que me diron para il os outros ríos de arelanza saudosa: o Douro, o Neiva, o Cávado, o Limia, o Miño, o Fragoso, o Lérez, o Umia; e seus poetas».
Mientras que el Tambre, el Umia, el propio Miño y otros ríos gallegos, tienen una presa cerca del mar, el Ulla la tiene a casi 80 km por lo que dispone de un buen tramo de río, aunque insuficiente, para ser remontado por las especies migradoras.
En 1962 la empresa Hidroeléctrica Moncabril S.A. consigue una concesión para la explotación del kilowatio en río Ulla. Se anuncia la construcción de trece presas. Posteriormente, Fenosa compra la concesión de Moncabril y a finales de la misma década levanta la antiestética ??93 m de altura- y lesiva presa de Portodemouros con 297 hm3 de capacidad.
A unos 20 km de la desembocadura, a orillas del río donde se hace notar el efecto de la marea, está Padrón, cuna de escritores, poetas, pimientos y… pesqueiras.
Julio Lloréns dice en «La pesca deportiva del salmón en Galicia» que «en el monasterio de Hervón empieza la parte fluvial propiamente dicha mientras que el «Informe del Servicio Piscícola de A Coruña» de 1945 habla de la «Ría de Padrón».
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La localización

Las pesqueiras en activo del Ulla se localizan desde Herbón, en la zona baja, hasta Sinde, en su parte más alta; unos ocho kilómetros de curso fluvial, aunque más arriba, en el coto salmonero de Couso, hay una pesqueira deshabilitada conocida por o lampreeiro y Julio Lloréns califica a la presa de Couso como antigua pesqueira. P. Hervella cita una pesqueira a unos 65 km, aguas arriba, a pocos metros del puente de San Xusto, muy cerca de la presa de Portodemouros.
Las pesqueiras del Ulla están formadas por grandes bloques, más o menos cuadrangulares, de piedras de muy variados tamaños. Las construcciones que mejor se conservan cruzan prácticamente todo el río y soportan extremas corrientes de agua en el caudaloso Ulla invernal.
Sus dimensiones varían pero la media es de tres metros de alto por dos de lado y otros tantos de ancho. Están alineadas en perpendicular a la corriente cruzando casi todo el río menos una gran corriente central que se llama «vena» y que queda libre de trampas.
A los huecos que hay entre los bloques, en este río se les llaman «boquetes» o «pasillos» y es el lugar donde, a semejanza a las pesqueiras del Miño, se arman los artilugios de pesca.

Características

Las redes o nasas con las que se capturan las lampreas en las pesqueiras del Ulla se componen de una boca -estructura metálica o de madera, cuadrada o rectangular, que recibe el nombre de cangalla- y de la red cónica que va atada a la entrada de la trampa. La medida total del aparejo varía de de uno a dos metros.
Esta nasa tiene adosado un brazo metálico que le faculta poder realizar un movimiento vertical para introducirla y sacarla del agua.
Para izar la nasa del agua están provistas de una cadena o cuerda atada a la cangalla. Esta cadena va asegurada en o trancadoiro, la pieza de piedra o el árbol donde se engancha.
Las lampreas intentan superar la fuerza de la corriente en los pasillos de la pesqueira ya que la nasa no los tapa en su totalidad. Aquellos ejemplares que no lo consiguen caen dentro de las redes y la fuerza del agua les impide salir. Las pesqueiras del Ulla pescan, pues, aguas abajo a diferencia de las del Miño que lo hacen aguas arriba.
Para llegar a las pesqueiras del Ulla en su parte más baja, saldremos de Padrón por la carretera a Ponte Vea, subiendo el río Ulla donde va marcando el límite provincial entre A Coruña y Pontevedra.
Las pesqueiras de este curso están divididas en cuatro tramos o grupos: el primero está en Herbón, el segundo está en Carcacía-Lapido y Carcacía, el tercero está en Barcala y Sinde; el cuarto y último es Reis.
Las pesqueiras de Herbón son 5.
Las primeras se llaman As Areas (Coordenadas UTM: X 529457/Y 4731135) y tienen la subdenominación de Areas (las de la mitad del río en su orilla norte) y Traxeito (las de la otra mitad, en la orilla sur). Miden 118 m. Areas tiene 6 pescos y 5 pasillos, Traxeito tiene 9 pescos y 8 pasillos.

La explotación de esta construcción pertenece a 5 propietarios y está repartida por grupos de muros denominados Cabildo, Cuarteles, Xanza, Mitra y Cortiñas. Estos pescos fueron adquiridos por separado.
Los nombres de los pasillos o boquetes son: Mardel, Segundo, Novo, Derrubado, Larchán, Amereiro, As Maimoas -ya caída- O Pexego, a Agulla, Pexego, a Cancela, o Láparo, o Chingado, o Badal, o Pesqueiro y o Cajón.
A 700 metros, río arriba, están las segundas pesqueiras, llamadas As Bellas (C. UTM: X 530156/Y 4731252) con la subdenominación de Bellas y Ribeiro (con la misma distribución geográfica que las Pesqueiras de Areas). Miden 91 m. Bellas tiene 4 pescos y 3 pasillos, Ribera 8 pescos y 7 pasillos.
Cada pasillo tiene, a su vez, su propio nombre: o da Curcuxa, o da Francisca, o Quintón, o Pexego, a continuación está la vena central sin armar, Pexego, Virguería, o Cabalo y o Cachopo.
A 519 m está, la tercera construcción, el particular y único Canal de Herbón (C. UTM: X 530 3779/Y 4731280). Llega a los 120 m de longitud entre los dos muros y alberga 4 puestos de pesca en la orilla norte y 3 en la sur, sumando 5 pasillos en total.

O Canal

La pesqueira de O Canal, está compuesta por unos muros en forma de vértice ??una V- orientado hacia la corriente para desviar el agua a las orillas donde están las trampas pero los muros no cercenan la corriente totalmente sino que están separados por una vena central de dos metros que permite el remonte de las especies migradoras.
Hay semejanzas entre esta pesqueira, las ya citadas del Miño y algunas otras del Tambre ??como veremos- pero la construcción o el modo de pesca varían ostensiblemente.
Las del Miño tienen la V en sentido contrario de manera que los peces en su remonte llegan a los muros y tienen que desviarse hacia las orillas donde también se sitúan las redes.
Las del Tambre tienen el pico de la V hacia la corriente y sin vena central, de manera que los muros se unen totalmente en el centro del río y derivan el agua hacia las orillas donde estaban las trampas.
Las más semejantes, en formato, a esta pesqueira del Ulla son una serie de construcciones galaico-portuguesas que unen sus muros en el centro del río. Ellas son: Novo, Ribeira Velha, Brandouro da Mancela, Fumega e Fontao en Prado; Paderne y Chaviaes (con vena central) y Novas de Braço en Alvaredo; Mosqueiros en Remoaes, otras tres en Prado y Seixeira Nova en Paços. Las del Tambre son: Cornedo, Xan-Latedo, Gándara-Pouso y Dorna en Negreira.
Por tanto consideraremos a la pesqueira de O Canal como construcción mixta o híbrida y se puede decir que única en Galicia.
A 333 m, aguas arriba, están las cuartas pesqueiras llamadas Prateado, en la actualidad muy deterioradas y con un gran boquete central. Tiene 5 pescos y 4 pasillos en una orilla y 6 poios con 5 pasillos en la otra.
La quinta pesqueira y última de Herbón es A Trapa. Tiene 6 pescos y 5 pasillos a un lado y 4 pescos con 3 pasillos al otro.

Casetas de vigilancia

El segundo grupo de pesqueiras está en Carcacía con la subdenominación de Carcacía-Lapido en la orilla norte y Carcacía en la sur.
Este grupo tiene 8 construcciones.
La primera es Furado en Carcacía-Lapido y A Caseta en Carcacía, ambas con 3 pescos y 2 pasillos cada una. En todas las pesqueiras, los propietarios montan unas casetas donde pasan la noche para efectuar labores de vigilancia; suelen ser construcciones rústicas de madera y plásticos salvo la de esta pesqueira que está excavada en la roca.
La segunda es Muxena con 3 pescos y 2 pasillos en Carcacía-Lapido y Furado con 2 pescos y 1 pasillo en Carcacía.
En la tercera, Carcacía-Lapido carece de construcciones mientras Lombeira en Carcacía tiene 2 pescos con 1 solo pasillo.

La cuarta es Aguadalta con 3 pescos en Carcacía-Lapido y Nova en Carcacía con otros tantos; ambas tienen 2 pasillos.
La quinta carece de construcciones en Carcacía-Lapido mientras Loureiriña tiene 3 pescos y 2 pasillos en Carcacía.
La sexta es Loureira con 3 pescos y 2 pasillos en Carcacía-Lapido y 2 pescos con 1 pasillo en la pesqueira también lamada Loureira en Carcacía.
La séptima se llama A Forrica en Carcacía-Lapido con 2 pescos y 1 pasillo y Lago en Carcacía con 3 pescos y 2 pasillos.
La octava y última de esta serie se llama Carballo, teniendo 3 pescos en Carcacía-Lapido y otros 3 denominados igual en Carcacía; en ambos casos tienen 3 pasillos.
Sinde y Reis

La tercera serie de pesqueiras son las de Sinde y Barcala. Las de Sinde se llaman Freixeiro con 2 pescos y 1 pasillo mientras que las de Barcala se llaman Bumio y tienen 3 pescos y 2 pasillos. Bumio es la última pesqueira de la orilla sur del Ulla.
Ya por último, está el cuarto y último grupo de pesqueiras, llamadas Reis compuesto por 2 construcciones.
Las primeras son los dos pescos de Bustelo y las segundas los dos de Lampreeiro; en ambos casos tienen 1 pasillo.
Las pesqueiras de Reis están en desuso en la actualidad.
Pocos metros abajo del coto de Couso, están las pesqueiras de Bustelo, con un pasillo cada una, y en límite inferior del propio coto está la pesqueira de O Lampreeiro o Corgos con un solo hueco.
El Ulla ha cambiado con el paso de los años y a algunos de estos pasillos no les llega el agua por lo que no se pueden armar. Al hecho de que una trampa consiga ejemplares en abundancia se le denomina «que paga bien» o que «corre bien».
La normativa oficial permite la pesca desde las 8 de la tarde hasta las 8 de la mañana descansando sábados y domingos.
Las primeras en abrir la temporada son las pesqueiras de As Areas y Bellas que lo hacen de enero a marzo. Después abren las siguientes de febrero a abril.

Una barcaza en As Areas y Bellas

El sistema de levantado de copos en As Areas y Bellas es muy vistoso pues los propietarios utilizan una primitiva, arcaica, rústica y nada convencional barcaza llamada Ana María. Esta barca se construye de nuevo cada 6 o 7 años.
Los propietarios de la explotación de estas pesqueiras utilizan la barca para acercarse a los pescos, luchando con la brava corriente y poder acceder a cada uno de ellos. Tan artesanal es la barca como los propios remos pero la pericia de los tripulantes amortigua tales inconvenientes. Hay días que la corriente los lleva más de medio kilómetro aguas abajo. El éxito de la operación radica en entrar adecuadamente en la corriente. Si la operación falla, la consecuencia es el doble de trabajo y esfuerzo.
Estas pesqueiras son explotadas en la actualidad por veinte concesiones que corresponden a otras tantas personas y a sus familias.
El reparto entre los propietarios es por «quintas» de tal difícil entendimiento como explicación.
Las «partillas» son la base para el reparto entre propietarios.
Una lamprea tiene cinco quintas de propiedad. Si un propietario tiene media quinta en una trampa, quiere decir que de diez lampreas le corresponde una. Quien tenga una quinta doce -una quinta y medio cuarto- tendrá un ejemplar por cada lote de cinco lampreas y aún le queda cuarto y medio.
La mayoría de las pesqueiras de Herbón se conservan en un estado magnífico si tenemos en cuenta su antigüedad y que han soportado la furia del río y el inexorable paso del tiempo durante siglos. Y en el capítulo de agresiones, es mejor no mentar las realizadas impunemente por la mano del hombre. Hay pesqueiras que se refuerzan año tras año con cemento sin el menor rigor estético. Pero mucho más grave es el abandono total y absoluto de las distintas administraciones. Mientras Arbo en el Miño ha sabido hacer de sus pesqueiras un centro de interés turístico, las pesqueiras de Padrón están abandonadas a su suerte sin que nadie repare en que representan un patrimonio único].

Faro de Vigo