Mar de Santiago en Fitur.

Vilanova, Valga, Pontecesures y Catoira fueron los protagonistas ayer en un acto en el stand de Galicia en Madrid | cedida

Mar de Santiago tuvo ayer su evento central en la feria turística internacional Fitur de Madrid. El proyecto que aúna bajo una misma marca a los municipios de Vilanova, Pontecesures, Valga y Catoira reveló a los asistentes sus nuevos proyectos para intentar captar nuevos peregrinos y turistas. Así, promoverán un bus turístico circular a través del territorio, excursiones desde Compostela y ofrecerá su propia credencial compostelana, un certificado del recorrido de la Traslatio que estará representada por una concha de peregrino con la imagen del destino.

El autobús será en sistema “Hop On Hop Off”, lo que permitirá subir y bajar del autocar tantas veces como se quiera con un solo billete. Realizará recorridos circulares por los cuatro municipios, haciendo paradas en los principales puntos de interés turístico. “De este modo, se facilitará el conocimiento del territorio por parte de peregrinos y visitantes, al tiempo que se buscará la interconexión entre este recorrido y el del barco a través del río Ulla”, explican desde este proyecto. De forma paralela, se trabajará en acuerdos puntuales con servicios de transporte discrecional local para la creación de la tarifa Mar de Santiago. Con ello, “se podrán unir los puntos de parada de la ruta marítimo-fluvial de un modo accesible”.




Otras acciones y contactos


También como complemento, se prevé la formalización de acuerdos con compañías de excursiones desde Compostela para que una o dos veces a la semana ofrezcan la excursión Mar de Santiago. También se crearán visitas guiadas en los cuatro municipios.

Además, se seguirán varias líneas de trabajo adicionales, como mejorar la conexión marítima para facilitar la realización de la ruta río Ulla arriba, optimizar la interconexión entre los cuatro municipios, divulgar y potenciar su patrimonio material e inmaterial, así como mejorar la experiencia de los visitantes para “mostrarles que hay otras maneras de hacer el Camino de Santiago”. Para ello, se buscarán acuerdos con navieras, guías turísticos, empresas de transporte y oferta complementaria.

La agenda de Mar de Santiago en Fitur incluye también estos días reuniones con turoperadoers y profesionales del sector, además de contactos. Ayer, por ejemplo, obtuvieron los compromisos de próximas visitas del alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, y del humorista y actor David Amor.

El acto central de este miércoles, en el stand de Galicia, fue arropado por el vicepresidente primero de la Xunta, Alfonso Rueda; la directora de la Axencia de Turismo de Galicia, Nava Castro, el delegado la Xunta en Pontevedra, Luis López, y la diputada Ana Pastor. También participaron los representantes de estos ayuntamientos, como el alcalde de Vilanova, Gonzalo Durán, y el concejal de Turismo, Javier Tourís; el regidor de Catoira, Alberto García, y el edil popular, Iván Caamaño; los ediles de Turismo de Valga, Malena Isorna, y de Cultura, Pedro Calvo, así como el regidor de Pontecesures, Juan Manuel Vidal, y la edil de Turismo, Laura Villar. También el alcalde de Ribadumia, David Castro. La presentación comenzó con la intervención del compositor catoirense Roi Casal, quien puso la banda sonora al vídeo promocional del destino. 

Diario de Arousa

El portugués Nuno Costa gana la 8K de la Carreira Popular de Pontecesures.

Tina Fernández se impuso en la categoría femenina y el Compostela en clubes.

Casi 400 atletas, 391 para ser precisos, se rebelaron en la mañana de este domingo frente a la última ola pandémica para aprovechar la oportunidad brindada por la organización de la vigésimo primera edición de la Carreira Popular de Pontecesures, a cargo del Concello del Baixo Ulla. El portugués de la S.D. Compostela Atletismo Nuno Costa se impuso en el recorrido rey, el del 8K, realzando el cartel de la cita cesureña de la mano de todo un vencedor de la Vig-Bay y uno de los grandes nombres del running gallego, con multitud de títulos en lo más granado de su calendario. 

Nuno Costa, afincado en Compostela, cruzó la línea de meta de la Praza do Coche de Pedra de Pontecesures en solitario, empleando 24 minutos y 47 segundos en completar el trazado urbano. Tras él, José Lojo, del San Miguel de Marín, con un crono de 25.12. Cristian Muíño, compañero de club de Costa, cerró el podio masculino en 25.21 de una carrera de 8K que congregó a 216 de los 391 corredores ayer en acción.

Por lo que respecta al palmarés femenino del circuito 8K, el triunfo se lo llevó Tina Fernández, del Atletismo Sar, con un tiempo de 29.02 y más de dos minutos de ventaja sobre la segunda clasificada, su compañera de equipo Silvia García, que acabó en 31.13 por delante de Martina López, de la S.D. Compostela Atletismo, tercera en 32.40.

En la distancia de 4K, fueron 75 los competidores comparecientes en la línea de salida de la Carreira Popular de Pontecesures. Amador Pena, de la S.D. Compostela Atletismo, se subió a lo más alto del podio masculino con un crono de 12.24, acompañado por Abel Barros, del Atletismo +9 Moraña, en 12.30, y Efrén Capelo, del C.D. Brión Hyupersa Santiago, en 13.04. El palmarés femenino lo encabezó Erika Souto, del C.D. Pinarium, con un tiempo en meta de 16.26, imponiéndose al esprint con el mismo crono a Alba Muñiz, de la S.D. Compostela Atletismo; Rosana Fernández, del Triki Team, finalizó tercera en 17.06.

Se da la circunstancia de que tres de los cuatro ganadores de la 8K y la 4K son de categoría máster A. Todos, a excepción de Alba Muñiz, que se llevó el triunfo siendo todavía juvenil.

Por lo que respecta a las categorías de los más pequeños, estos fueron los triunfadores de las mismas. Arón Lorenzo y Eva Martínez, en la categoría Sub 16, Manuel Sánchez (S.D. Barbantia Roda) y Sabela Raposo (Ulla C.F.), en la Sub 14, Martín Otero (C.D. Pinarium) y Lucía Ageitos (Natación Ribeira), en la Sub 12; y Hugo Cordal (C.A. Cambados-Seguros Noval) y Alba Solla (C.D. Pinarium), en la Sub 10.

En cuanto a la clasificación por equipos se refiere, la S.D. Compostela Atletismo se llevó el título de la XXI Carreira Popular de Pontecesures con 55 puntos, seguido por el Club Deportivo Brión Hyupersa, con 91, y el Atletismo Sar, con 92. El C.A. Cambados-Seguros Noval ocupó el cuarto puesto, ya con 196 puntos. Los tres primeros clubes clasificados se agenciaron los únicos premios en metálico repartidos en la carrera cesureña, de 300, 200 y 100 euros, respectivamente.

No se llevó dinero, pero sí un trofeo de reconocimiento, el pontevedrés Manuel Cruces, más conocido en el mundillo del atletismo aficionado por Panorámix, que a sus 78 años fue el deportista de mayor edad que logró concluir la carrera por sus propios medios.

La prueba reúne 4.044 euros para los damnificados por el volcán de La Palma

Desde el Concello de Pontecesures, organizador de la prueba, tanto su alcalde, Juan Manuel Vidal Seage, como su concejala de Deportes, Laura Villar, se felicitaron por la normalidad más absoluta con la que transcurrió la carrera gracias al comportamiento ejemplar de sus 391 participantes. En unas circunstancias como las que marca la sexta ola de la pandemia de covid-19, Seage resaltó que «a xente era consciente de que o que pediamos en materia de control sanitario era lóxico».

Más allá del perfil deportivo, el gobierno local de Pontecesures se mostró especialmente feliz por haber podido reunir a través de las inscripciones y donativos asociados a la carrera 4.044 euros para los damnificados del volcán de La Palma, entregados en el transcurso de la prueba a la presidenta provincial de Cruz RojaMaría Teresa Álvarez.

La Voz de Galicia 17/01/2022

Confecciones Regateiro se despide con grandes gangas.

RAMONITA VÁZQUEZ heredó Confecciones Regateiro de sus padres, quienes desde niña le transmitieron su pasión por el comercio.

A sus 89 años, a Ramona Vázquez Iglesias se le ve con una agilidad y una capacidad envidiable. Entrar por la puerta de Confecciones Regateiro y ver detrás del mostrador a Ramonita, como todo el mundo le llama cariñosamente en su pueblo de Padrón, es rememorar una estampa que en los días quA sus 89 años, a Ramona Vázquez Iglesias se le ve con una agilidad y una capacidad envidiable. Entrar por la puerta de Confecciones Regateiro y ver detrás del mostrador a Ramonie corren, y por desgracia, casi ha desaparecido. Ramonita es la comerciante de toda la vida; la mujer que conoce a todos y cada uno de sus clientes, sus gustos, quien a simple vista atina con el traje que le puede sentar bien o la bata que le puede quedar ajustada. Ramonita es memoria viva de la historia del comercio de la villa rosaliana. Ahora, solo pensar en la última de sus decisiones le causa angustia y nostalgia. Y es que Confecciones Regateiro echará el cierre. “Con la que está cayendo ya no podemos aguantar más, el comercio pueblo se está muriendo y sostener esto ya es muy complicado”, confiesa con profunda tristeza.

Junto a su esposo, el recordado jurista Óscar García Piccoli, y sus hijas, Isabel y María Jesús, el comercio ha sido uno de los pilares fundamentales de la vida de esta padronesa ilustre. “Para mí es muy difícil. La verdad es que no me imagino sin tener que bajar todos los días a abrir la tienda. Esta es mi vida, pero no puedo seguir perdiendo”, comenta, al tiempo que hace un llamamiento a todos los vecinos del área de influencia de la capital del Sar para que se aprovechen de las grandes ofertas del periodo de liquidación.

“El género es muy bueno, ropa de muy buena calidad. Mi problema es que nunca dejé de comprar, que siempre quise estar a la moda y que cada temporada me hacía con colecciones nuevas. Ahora tengo cientos, miles de prendas de una calidad excelente a precio de saldo”, señala.

Desde elegantes chaquetas americanas y trajes para caballero hasta coquetos abrigos de mujer o niña, Confecciones Regateiro, que se localiza en la padronesa rúa de Rosalía de Castro, también oferta una amplia gama de vestidos de novia y novio, ropa para primeras comuniones, cazadoras de piel, ropa de hogar, complementos. De todas las tallas y colores; y además con un trato muy personalizado que hoy ya es muy difícil encontrar, sobre todo en las grandes áreas.

Ramonita quiere hacer llegar su mensaje a la gente de todas las comarcas de los alrededores de la villa rosaliana. “Siempre tuve muchos clientes de Santiago, de Boiro, de Rianxo, de Valga, de Noia… Esta liquidación puede ser una buena oportunidad para que se lleven la prenda que desean a muy buen precio”, explica.

Por otro lado, cabe destacar que el cierre de Confecciones Regateiro es una gran pérdida para Padrón. Con casi 94 años de historia, abrió sus puertas un Domingo de San Lázaro de 1928 en una casa de la rúa Longa situada enfrente del Ayuntamiento. Joaquín Vázquez y Encarnación Iglesias eran por aquel entonces un matrimonio joven y emprendedor que, siguiendo la tradición familiar -sus madres tenían tiendas-, dieron el paso para abrir un negocio en el que vendían telas, zapatillas e incluso perfumería de la famosa firma Myrurgia. “Tuvieron tanta gente el domingo que abrieron que les rompió el cajón del dinero por el peso de las monedas de plata”, recuerda su única hija, Ramonita, quien experimentó ya desde niña una gran pasión por el comercio. Y es que su padre ya la llevó a la Ciudad Condal con solo nueve años para que conociese las principales fábricas de tejidos.

“Después de estudiar internada en las Concepcionistas de El Escorial, mi padre quiso llevarme a Barcelona para presentarme en las grandes casas de confección y tejidos. A mí por aquel entonces ya me gustaba mucho ver los desfiles de moda y mi padre decía que yo tenía muy buen gusto, aunque la verdad es que él también lo tenía”, relata.

El tres de mayo de 1960 Joaquín sufrió un fatídico accidente. El microbús en el que viajaba junto con el equipo juvenil del Club Flavia de Padrón camino de Noia, adonde se dirigían a disputar un partido de fútbol, se precipitó por un barranco. Resultó herido de gravedad y la recuperación se alargó durante meses. Fue así como Ramonita se hizo con las riendas del negocio familiar.

“Papá quería cerrar el comercio pero yo, que ya estaba casada con Óscar y vivíamos en Padrón, le convencí para no hacerlo. Fue entonces cuando me puse al frente”, comenta la padronesa, antes de apuntar que con el paso del tiempo el catálogo de Confecciones Regateiro se fue ampliando: “De las telas pasamos a la confección tanto de hombre como de mujer y también tenemos mucha ropa de fiesta: trajes de boda, comunión, mantillas españolas… Además, todas las temporadas compramos prendas nuevas. Nunca hemos dejado de renovar el escaparate”, explica la comerciante. En 2016 Confecciones Regateiro dejó el antiguo bajo de la rúa Longa para trasladarse a las instalaciones que ya tenía en la calle Rosalía de Castro. Ramonita nunca se planteó dejar el comercio, ni siquiera cuando se lo propuso su padre después de aquella riada de 1987 que “nos llevó toda la mercancía”. Pero ahora, visto el panorama y tras el batacazo que supuso el coronavirus para todos, ha decidido despedirse. De todas formas lo hará, como siempre, con la más amable de sus sonrisas.

El Correo Gallego

«Me fuí a Madríd con una porquería de maleta vacía de ropa, pero llena de sueños.

Corría un ocho de octubre de 1942 cuando Rosa Solar, una mujer coraje casada con Antonio Castaño, dio a luz en una humilde casa de Lestrove (Dodro) a un niño al que llamaron José Domingo. Sería el segundo de una extensa familia de doce hermanos que se crió en las rúas de Padrón, el pueblo que en realidad corre por las venas de quien hoy es uno de los comunicadores de mayor prestigio de nuestro país, con innumerables premios y distinciones. Pepe Domingo Castaño se ha hecho a sí mismo, con tesón. Ahora lo relata en un libro de recuerdos de radio y vida, prologado por su buen amigo Julio Iglesias. ‘Hasta que se me acaben las palabras’ salió a la venta el jueves. El miércoles 26, a las 18.00 h, lo firmará en la Librería Pensamentos (Padrón); y el 27, a las 19.00 h, en El Corte Inglés de A Coruña.

He de reconocer, querido Pepe, que cuando me encargaron hacerte esta entrevista me invadió una sensación de entre miedo y respeto que no sabría explicarte… (carcajadas).

Pero, ¿por qué? Si tú y yo ya nos hemos tomado unas cuantas chiquitas juntos…

Quizás por eso… y porque eres un paisano al que admiro de manera especial. ¿Qué te parece si arrancamos?

Adelante.

Hasta que se me acaben las palabras es la historia de vida y radio de un niño que nació en Lestrove, se crió en Padrón y detestaba la lluvia eterna de nuestra Galicia. ¿Qué recuerdos guardas de la niñez?

Lo primero que recuerdo de niño es felicidad. Pese a que no éramos una familia de muchos posibles y teníamos nuestras privaciones y nuestros problemas para arrastrarnos en el día a día, todo lo que recuerdo de mis años de infancia es la palabra felicidad. Y es porque los niños de entonces, al contrario de los niños de ahora, jugábamos; y lo hacíamos donde hay que jugar, en la calle. No puedo olvidarme, y además lo cuento en el libro, de aquellas mañanas y tardes jugando a Tres marinos a la mar, al Pañuelo, a la Chenda, al Marro, a un montón de juegos que ya no existen, a los que los niños de hoy ya ni llegan ni saben cómo son. Es una pena.

Sé que la familia siempre ha sido importantísima para ti, un pilar fundamental en tu vida… Tus hermanos, pero sobre todo tus padres. Si te pregunto por Antonio y por la señora Rosa, ¿qué me contarías?

Bueno, de mi padre te puedo decir que era un señor que no podía atender mucho a la familia porque estaba siempre liado. Era un multitrabajador. Aparte de estar empleado en la Papelera Española, en aquellos terrenos que tenía en Cesures, a la orilla del río, era un hombre que vendía de todo. Recuerdo a mi padre vendiendo piedras de mechero, aceite, tabaco… O sea, hacía, entre comillas, un estraperlo familiar bastante potente. Y tenía poco tiempo para la familia. La imagen que tengo de él es la de verlo subido en la moto regresando de Herbón a las siete u ocho de la mañana, después de haberse despertado a las cinco, para ir a las seis a comprar las lampreas para luego enviarlas a Madrid.

Y de mi madre, ¡qué te voy a decir! A pesar de lo que parecía, era una mujer de mucho genio. Luego, cuando ya fue cumpliendo años, se fue amansando y se convirtió en una mujer entrañable a la que necesariamente tenías que querer. Ellos dos son un ejemplo para mí que he mantenido a lo largo de toda mi vida.

Una mujer a la que quiso todo un pueblo, todo sea dicho…

Sí, eso es un orgullo para todos los hermanos. Cuando se murió mi madre fue como si muriese un trocito de Padrón. Y eso a nivel familiar es muy grande. En su entierro sentí que el pueblo la quería. Cuando se murió mamá Rosa es como si hubiese muerto la mamá de Padrón.

Antes de llegar a la radio trabajaste en una peletería de nuestro pueblo, en la Picusa de Padrón…

Sí, pero yo no hacía pieles. Estaba en contabilidad, recomendado por mi tía Maruja, la de Casa Castaño, que era muy amiga de Ignacio Zaragoza, el dueño de Picusa. Había que trabajar y allí estuve un montón de años sufriendo; porque, a pesar de que la gente que me acompañaba era muy buena y todos se portaron muy bien conmigo, yo no era feliz. Sabía que aquello no era lo mío. Lo que pasa es que estaba esperando el momento para dar el salto a lo que yo quería, que era la radio, la música. En fin, digamos que un mundo que no tenía nada que ver con las contabilidades ni con las oficinas. Hasta que lo conseguí, fue una época muy complicada.

Pegaste el salto a Radio Galicia, en Santiago; y también comenzaste a cantar. Eres uno de los fundadores del Orfeón Terra a Nosa del recordado padre Feijóo…

Una vez que llegas a Santiago y te metes en una emisora, Radio Galicia, que era como la portavoz de la ciudadanía compostelana, ya te metes en Santiago de verdad. Y entonces, no solamente fui locutor de Radio Galicia. A mí ya me encantaba cantar. El padre Feijóo vino un día a la radio y me habló de que quería montar el Orfeón Terra a Nosa. Me dijo que sabía que yo cantaba, porque me oía en la radio, y que quería que fuese el solista del coro. Y como yo era un buen acicate para que se apuntase mucha más gente… Me apunté y, conmigo, un montón de amigos míos. Y así nació Terra a Nosa. Además, en aquella época conocí a Agustín Magán, que era un hombre que dirigía un grupo de teatro que se llamaba Ditea. Me metió también el gusanillo, y me dediqué a hacer teatro. En las escaleras de A Quintana montábamos unas obras de teatro maravillosas. O sea, que hacía en Santiago un poquito de todo. Y eso me fue curtiendo para todo lo que lo que vino después.

A veces te he escuchado decir que cuando te fuiste a Madrid lo hiciste con una maleta vacía…

Vacía de ropa, pero llena de sueños. La maleta que me llevé a Madrid era una porquería. Pero dentro estaban todos los sueños de un chaval que quería ser algo más de lo que era. Y yo creo que eso es lo que me ha motivado toda mi vida. Cuando me fui a Madrid… no lo piensas, porque si lo piensas de verdad con la cabeza, no te vas. Yo lo pensé con el corazón. El corazón en mi vida ha sido el que ha mandado. Se ha equivocado un montón de veces, pero alguna vez también ha acertado. Y creo que hice bien yéndome a Madrid.

¿Cómo fue?

Me pareció horrible aquella mañana que llegué, un 31 de diciembre de 1966. Hacía un frío tremendo. No me conocía nadie, paseaba por la Gran Vía y… acostumbrado a que en Santiago todo el mundo me dijera en la calle… ¡adiós, Pepeeee! En Madrid no me saludaba nadie. Fue muy complicado. Pero creo que las cosas que te cuestan son las que luego más agradeces. Si no me hubiera costado tanto, a lo mejor hoy no le estaría tan agradecido a la vida.

Y luego llegaron los programas musicales en la radio y la tele… De eso también hablas en el libro.

Es un poco un libro de sentimientos. No son unas memorias. A mí no me gusta la palabra memorias. No, son mis sentimientos convertidos en palabras. Hablo de la tele, de la radio, de cuando llegué, del trabajo que me costó entrar en la Ser. Allí hice El gran musical, y cuando me dieron el Premio Ondas en el 75 fue una de las mayores alegrías de mi vida. Luego me di cuenta de que la música ya no me gustaba y pedí un cambio a la Cadena Ser para hacer otro tipo de cosas. Porque yo en cada momento sé que, cuando algo por dentro no te genera ilusión, tienes que dejarlo y cambiar. Y como El gran musical ya no me generaba ilusión, cambié; y me fui a Magazine. Luego vino Carrusel Deportivo, que fue el lanzamiento definitivo de una idea que me rondaba en la cabeza: hacer una publicidad distinta a la que se hacía entonces en España.

¿Y hablas de la canción?

Cómo no voy a hablar de la canción, de cuando grabé Neniña, Viste pantalón vaquero, de cuando me propusieron irme a México y logramos ser número uno allí. Cuando nadie, ni yo, lo esperaba; porque, ¿cómo un tío con la voz que yo tengo podía llegar a ser número uno en toda América? O sea, una locura que no esperaba ni yo ni nadie.

Neniña se ha convertido en un himno, al menos en nuestro pueblo, ¿qué sientes cada vez que vienes a Padrón y compruebas que todos, mayores pero también tantísimos chavales muy jóvenes, se saben y cantan con euforia Viste pantalón vaquero y la camisa de cuadros?

Pues que vale la pena hacer cosas. A mí cuando me dicen: oye, ¿por qué has cantado si no tenías necesidad de cantar y, además, no eres cantante? ¿Y qué pasa? ¿Que yo no puedo hacer lo que me apetezca? Cuando lo hice, lo hice con la seguridad de que era una canción estupenda. Si yo no supiese que esa canción iba a triunfar no la hubiera grabado. Y cuando ahora voy a la romería del Santiaguiño do Monte y veo que a mi lado hay montado un tinglado de gente muy joven, que te llama a gritos para que vayas allí con ellos a beber un vaso de vino y a cantar Neniña… Eso es maravilloso. No hay cosa más bonita. Eso es muy grande.

La transición de Ser a Cope, de Carrusel a Tiempo de Juego, ¿cambió en algo a Pepe Domingo Castaño?

Claro. Tiene que haber un cambio, porque no cambias solo de emisora, sino de vida, de objetivos, de todo. Recuerdo que cuando nos fuimos de la Ser a Cope a mí me acojonaba de verdad que íbamos a tener veinte clientes a los que había que buscarle el truquillo. Cuando nos fuimos a Cope no llevamos ningún cliente de la Ser, porque no queríamos perjudicar a la emisora, y fueron todos clientes nuevos. Y con cada uno de ellos tuve que inventarme eso que me invento yo con cada publicidad. Sirvió para removerme por dentro totalmente. O sea, me limpió todo lo que había hecho hasta ese instante y me animó para recuperar toda la fuerza que yo podría conseguir en el futuro. Un Pepe Domingo completamente distinto.

Y lo habéis vuelto a conseguir, porque hoy sois la radio líder en información deportiva, ¿verdad?

Ahora mismo, sí. Llevamos un año entero en el que nos han dado, por fin, el número uno del EGM, en tres EGMs. Eso demuestra que lo somos de verdad, que no hay engaño. Digamos que para mí era lo que me quedaba por conseguir, ser número uno también en una aventura que todos tachaban de locura.

De todas formas, me imagino que tú con lo que te quedas es con esa gran familia que es Deportes Cope, y que te ha bautizado como La leyenda de la radio...

Bueno, familia teníamos también en la Ser. Los cimientos estaban ahí. Luego, como nos fuimos de Carrusel más de cincuenta personas, en Cope no cambió demasiado. El concepto de familia siguió; y las costumbres habituales siguieron: los jueves de juerga, tomar copas juntos, contarnos todo, no engañar al que trabaja contigo, ser respetuoso con todo lo que te rodea, querer mucho tu programa y a su gente… Eso te va metiendo dentro una sensación de complicidad que termina en el éxito. La familia es la base y lo que transmite Tiempo de Juego no es un engaño, es la verdad: si somos así tenemos que demostrar también que lo somos con la palabra.

Nunca has tenido pelos en la lengua delante de un micrófono para decir lo que piensas, ¿cuáles han sido las consecuencias?

He dicho toda mi vida lo que pienso. Lo que pasa es que en los tiempos de la Ser no tuve mucha oportunidad. Me generó algún problema, porque hubo algún ministro que alguna vez llamó para decir… a ver ese señor que está diciendo estas cosas… hay que cortarle. Eso no lo he contado nunca, pero ha pasado. Sin embargo, fíjate que en Cope yo no he tenido nunca ningún problema. Nadie me ha llamado para decirme nada sobre lo que haya dicho o dejado de decir. Eso para mí es maravilloso, por supuesto.

Me consta que Pepe Domingo es muy amigo de sus amigos, ¿qué representa para ti la amistad?

Es que sin amistad, dime tú qué vida puede haber. Si no tienes amigos, qué te queda. Los amigos son la base de tu vida. El poder confiar en alguien, el tomar una copa con alguien, el contarle tus secretos a alguien, el ahogar tus penas con alguien, el compartir alegrías tuyas y de la gente que te rodea… Eso es la amistad: respeto, cariño…

Julio Iglesias, que es buen amigo tuyo y prologa tu libro, suele decir que lo que más desea en la vida —por ejemplo, más tiempo— no lo puede comprar con dinero. ¿Qué opinas?

Me parece una frase maravillosa. Porque ahora mismo yo gano dinero, sí. Estoy en un momento estupendo económicamente, pero, ¿en qué ha cambiado mi vida? Digo, no ha cambiado en nada. Tengo lo mismo que tenía hace veinte años. Lo que me falta es lo que Julio pide: tiempo. Porque sabes que, aunque tienes todo lo de atrás, delante te queda poquito. Y, a veces, cuando estás solo y lo piensas, es duro, muy duro.

¿Crees que llegará el día en que Julio nos visite en Padrón?

Pues no lo sé. Me lo ha prometido tantas veces y luego me ha llamado para decirme que no podía… que el día que lo vea sentado en Rial tomando un pulpo y pementos no me lo voy a creer. Espero que este año pueda venir y que, además, aprovechando que sale el libro, pueda darle un abrazo en mi pueblo.

Sé que Tere, tu mujer, es otro pilar indispensable en tu vida, ¿qué hay de ella en este libro de sentimientos?

Está en la dedicatoria del libro: A Tere, por todo. Y todo es todo. O sea, yo empecé a nacer a la normalidad cuando llegó Tere. En el momento que ella llegó a mi vida era un tipo muy famoso, porque hacía de todo: estaba en El gran musical, iba a sacar un disco, hacía televisión… Y yo pienso que el Pepe Domingo de aquel tiempo era un Pepe Domingo muy creído. La llegada de Tere supuso bajarme a la altura del suelo y decirme: ¡Ehh!, que esto no es para siempre, que tú lo que tienes que ser es tú. Y cuando me dijo eso, me di cuenta de que estaba equivocado. A partir de ese momento nunca más creí que lo que me rodeaba lo había conseguido yo. Nunca lo consigues tú. Lo consigues gracias al equipo que trabaja contigo y a la gente que te acepta o no te acepta. Tere es el faro que mantiene mi vida en los parámetros que yo quiero que esté.

El tuyo es un libro solidario: donas los beneficios a Cáritas y Aeslema.

Cuando la editorial me propuso sacar el libro, pensé: ¿y esto qué me va a producir? ¿Más dinero? ¿Para qué quiero yo más dinero, si no voy a ser más feliz? Entonces recapacité y dije: siempre, desde que nací en Lestrove, me crié en Padrón y terminé en Madrid, la vida me ha dado todo lo que le he pedido. No puedo quejarme de lo que me ha dado la vida. Tengo que compensar a la vida por todo esto; y la mejor forma es dedicarle el beneficio de este libro a gente que lo necesita mucho más que yo.

¿Se le acabarán algún día las palabras a Pepe Domingo Castaño?

Ahí está el título del libro. Es la última frase de la obra. Termina así: hasta que se me acaben las palabras. No iba a ser ese, sino Callejón de dos salidas, que es un callejón que tú bien conoces y que está en Padrón, al lado de la casa donde yo viví. Porque de pequeñito dije: si algún día escribo un libro, lo voy a titular así. Pero luego, cuando la editorial recibió el último capítulo me dijo que el título debería ser Hasta que se me acaben las palabras. Y estoy de acuerdo. Y cuando me preguntan, ¿hasta cuándo? Pues les respondo: hasta que haga el mejor programa de mi vida o hasta que se me acaben las palabras. Que sea cuando Dios quiera.

Ya por último, Pepe, ¿cómo te gustaría ser recordado?

Como un hombre que pasó por la vida intentando hacer felices a todas las personas con las que se cruzó.

El Correo Gallego