Imaxes da concentración celebrada esta mañá na Plazuela como acto de repulsa polo asasinato das tres mulleres no veciño concello de Valga. O alcalde de Concello de Pontecesures Juan Manuel Vidal Seage leeu un manifesto condeando estes asesinatos e solidarizándose na dor coa familia das victimas e os seus achegados e veciños.
El autor del triple crimen machista en Valga despacio en coche
oficial y de paisano en la calle peatonal del juzgado, rodeado de
agentes que custodiaron el utilitario negro hasta estacionarse a tres
metros de la entrada. La distancia necesaria para que el rostro de Abet fuese público.
El volumen de los insultos siguió subiendo, igual que las menciones a
los hijos de acusados, que presenciaron el asesinato de su madre a manos
de su padre.
Abet sigue prestando declaración y no está previsto que se conozca la
resolución judicial sobre su ingreso en prisión provisional hasta
última hora de la mañana.
Conmoción en Valga
Tres
mujeres muertas, dos niños huérfanos, varias familias rotas y océanos
de desolada indignación. Este es el trágico legado que José Luis Abet
Lafuente dejó ayer en Valga. El autor del triple crimen había
compartido una vivienda en la aldea de Carracido, ubicada en la
parroquia de Cordeiro (Valga), hasta su ruptura -se divorciaron en
enero del 2018-, momento en el que el individuo se fue a vivir con su
madre al municipio coruñés de Ames.
Fue allí, en Carracido, a las puertas de la casa familiar, donde
Abet perpetró el triple crimen ante los ojos de sus dos hijos, unos
pequeños de 4 y 7 años que esperaban para ir al colegio y acabaron
presenciando una inconcebible pesadilla.
Horas antes de ser asesinada, Sandra Boquete, la exmujer del homicida de Valga, había recibido un agresivo mensaje en Facebook. Un individuo acusó a la mujer de quererse apropiar de la vivienda familiar, de manchar su nombre y de «ir de víctima».
Horror. Es la palabra más repetida en Valga. Estamos horrorizadas por
los tres asesinatos cometidos. ¡Cómo pudieron ocurrir! Desde la
presidencia de la Asociación de Mulleres Rurais Albor, de Valga, que
representa a más de cien mujeres de este municipio, pedimos una justicia
más dura. Sí, hoy es blanda. Sale muy barato asesinar a madres, a
hermanas, a hijos. Sí, sale muy barato asesinar. Sin más.
Consideramos
imprescindible que los asesinos y los que son potencialmente asesinos
tengan miedo de lo que a ellos les puede ocurrir si cometen una barbarie
como la que sucedió ayer en nuestro municipio. Los medios de
comunicación tienen también la responsabilidad de difundir las condenas
dictadas por los jueces contra estos individuos. Con la publicación de
estos datos, estos criminales se pensarán dos veces cometer actos
despreciables y deleznables, impropios de la raza humana.
Las mujeres, por nuestra parte,
hemos de exigir que nos valoren. No podemos ser «cosas» al servicio de
los maridos, de los novios, de las parejas de hecho. La sociedad debe
ser consciente de que «cosificar» a la mujer genera una interpretación
errónea de un derecho que solo son capaces de atribuirse hombres con
maldad, que disponen de nosotras precisamente porque para ellos no somos
más que una silla o un jarrón. La «cosificación» no entiende de
responsabilidades. Da igual que trabajemos en casa las 24 horas del día o
seamos autónomas, empresarias o empleadas. Los homicidas no distinguen
nada. Solo buscan saciar su instinto. Las mujeres también hemos de
protegernos entre nosotras, porque, aunque sea muy doloroso decirlo, a
veces no nos ayudamos ni valoramos.
Todo Valga está hoy en estado de shock. Creo que también Galicia. La gravedad de lo acontecido no entiende de fronteras. Si es así, esperemos que las autoridades tomen conciencia (a veces no la tienen) y adopten medidas, duras medidas, contra el maltrato y la violencia de género.
Un centenar de personas le esperaban esta mañana a las puertas de la sede judicial de Caldas de Reis y lo recibieron a gritos de «asesino» y «desgraciado».
Por
el juzgado, especializado en Violencia sobre la Mujer, han pasado ya
desde primeras horas testigos del atroz crimen, que han declarado ante
la jueza. En los próximos minutos, también pasará a disposición judicial el triple asesino.
Los hechos
Un divorcio de mutuo acuerdo en enero de 2018 acabó ayer en tragedia con un triple asesinato machista
en la localidad pontevedresa de Valga. José Luis Abet Lafuente, de 45
años, acabó a tiros con la vida de su exmujer, Sandra Boquete Jamardo,
de 39, en presencia de los dos hijos menores de ambos. El asesino
confeso aprovechó que su exmujer abría el portalón para salir
con el coche, ya que los menores se iban al colegio, y se introdujo en
la finca. Allí la mató, al igual que hizo con su excuñada Alba
Boquete, de 27, que llegó a la finca entonces y María Elena Jamardo
Figueroa, de 58 años y madre de ambas.
Tras asesinar a las tres mujeres, abandonó el lugar y se desplazó a Bertamiráns, en el Concello de Ames -cerca de Santiago-, donde residía con sus padres tras el divorcio. Fue allí donde este hombre, padre de otro hijo -fruto de una relación anterior-, contactó con la Guardia Civil para confesar el triple crimen, aunque posteriormente se habría acogido a su derecho a no declarar.
José Luis Abet Lafuente disparó su revólver a bocajarro contra su expareja Sandra, su exsuegra María Elena y su excuñada Alba. Truncó la vida de tres mujeres queridas en su entorno de amistades y de trabajo.
Sandra Boquete, exmujer del asesino, (a la izquierda) y su hermana Alba (en la derecha).
El asesinato de Sandra Boquete, de su hermana y de su madre a manos
de su expareja José Luis Abet Lafuente conmocionó ayer al tranquilo
lugar de Carracido, en Cordeiro (Valga). Las tres mujeres eran muy
queridas tanto en su entorno familiar y de amistades como en sus
trabajos. Sandra se casó hace diez años con José Luis y con él tuvo dos
hijos que ahora tienen 4 y 7 años. El proceso de separación se inició
hace dos años y el divorcio se consolidó el pasado mes de enero. Sin
embargo las relaciones con su ex nunca fueron buenas en los últimos
tiempos. Sandra ejercía de auxiliar administrativo desde hace más de
diez años en la empresa padronesa Stac. Algunos de sus compañeros de
trabajo la defendían como una persona “amable e bondadosa”. La firma,
tras conocerse el trágico suceso, emitía ayer un comunicado de rechazo
absoluto a lo acontecido y de apoyo y petición de respeto a los
allegados de las víctimas. Un mensaje en el contestador de Stac, así
como un comunicado, anunciaban que las oficinas permanecían cerradas
durante todo el día en señal de duelo por su compañera asesinada.
Tres vidas truncadas
Sandra mantenía una íntima relación con su hermana Alba, a la que
llevaba doce años y que vivía con sus padres en el lugar de A Devesa, en
Campaña, a pocos minutos en coche de su casa de Carracido. Alba, al
igual que Sandra, era muy conocida. De hecho ambas participaron durante
tiempo en las actividades culturales que se realizan en la parroquia en
momentos señalados. La joven de 27 años era logopeda de profesión y era
la titular de un gabinete de esta especialidad ubicado en el vecino
municipio de Pontecesures. Además trabajaba activamente con la
asociación vilagarciana Amencer-Aspace. Familiares de los niños a los
que ella atendía la recuerdan como una “chica muy jovial y encantadora”
con un “tratamiento exquisito” con todos los pequeños. De hecho la
propia asociación vilagarciana emitía un comunicado tras conocerse el
suceso de condena. “La violencia machista golpea a la familia de
Amencer-Aspace. No hay palabras para decir la gran persona y profesional
que se va”, reproducía el colectivo en sus redes.
La tercera víctima de José Luis Abet Lafuente era su exsuegra, María Elena Jamardo. Ella vivía con su marido y su hija en su casa de campaña y mantenía una relación fluida con Sandra a la que visitaba prácticamente todos los días. Su marido, que ahora se queda sin su mujer y sin sus dos hijas, es muy conocido en la localidad porque trabaja en el departamento de Obras del Concello. Así lo confirmó el propio alcalde, Bello Maneiro, que apuntó que él al asesino nunca lo había tratado, pero sí conocía a las víctimas.
Cientos de personas se concentraron ayer a las puertas del Concello en repulsa al triple crimen de Cordeiro.
Con evidente angustia e incluso lágrimas entre los asistentes la
Corporación Municipal de Valga celebró ayer por la tarde una sesión
extraordinaria en la que se decretaron tres días de luto oficial por el
asesinato de sus tres vecinas: Sandra, Alba y María Elena. Un pleno
triste que recordaba al vivido este mismo año, en el mes de marzo,
cuando la víctima fue María José Aboy Guimarey asesinada a tiros por su
marido, también de Valga.
La edila de Igualdade de la localidad, Begoña Piñeiro, fue la
encargada de leer el texto consensuado por los tres grupos políticos
presentes en la Corporación y ante un salón de plenos abarrotado de
vecinos consternados.
Su intervención empezó, de hecho, recordando el asesinato de María
José, y durante la misma enfatizó “a máxima condena a este asasinato
machista e a todas as formas de violencia contra as mulleres, xa sexa
psicolóxica, económica, física ou sexual, e que supoñen un atentado
contra a dignidade e integridade das mulleres”.
En el comunicado apelaron al “traballo conxunto entre institucións e
cidadanía para erradicar a barbarie que representa a violencia machista,
unha lacra que afecta de xeito dramático á nosa sociedade e expresión
máxima da desigualdade de xénero”. El Pleno también puso a disposición
de todos los valgueses los servicios del CIM y animó a denunciar a todas
aquellas mujeres que se sientan víctimas de violencia machista.
Diferentes puntos de Arousa y de Galicia, instituciones y asociaciones, han convocado para la jornada de hoy y también de mañana concentraciones de repulsa a un crimen que engrosa las largas cifras de asesinatos por violencia machista en 2019.